Cerámica en Cuenca

Un arte antiguo que se renueva constantemente.
 
 
 
 

La cerámica es  una de las artesanías de mayor arraigo en la historia del pueblo cuencano. Su origen se encuentra en las primeras culturas precolombinas en la región, en el período formativo (4.000 a.C. – 500 a.C.) Hacia el año 2.500 a.C., la cultura Narrío elaboraba ya piezas cerámicas de gran calidad, las mismas que aun hoy en día sorprenden por su finura y exquisita decoración con diseños geométricos o con esculturas zoomorfas modeladas en los bordes de los recipientes. Más tarde, culturas como la Cazhaloma, la Tacalzhapa y la Challuabamba, continuaron la tradición cerámica en la región, modelando con distintas técnicas como la del golpeador o “huactana”, piezas como vasijas, platos y vasos antropomorfos o zoomorfos. Los Incas a su llegada, a finales del siglo XV,  introdujeron nuevas técnicas y estilos, con piezas muy representativas como los “aríbalos”, que son  vasijas de base terminada en punta con dos grandes asas funcionales a sus costados.

Hoy en día la cerámica en el Azuay es el resultado de un mestizaje que combina técnicas aborígenes y españolas. En su producción trabajan hombres y mujeres que infatigablemente, elaboran piezas que se caracterizan por su buen gusto y originalidad. Para ello se emplean técnicas como el moldeado a mano, los golpeadores o “huactanas” y el torno. El proceso es largo y laborioso, pues incluye el amasado del barro, el moldeado, la cocción en horno y el vidriado o barnizado. Pero además de la producción artesanal y/o artística, en Cuenca se encuentra muy desarrollada la cerámica industrial;  piezas como tejas, baldosas y recubrimientos varios, son reconocidas a nivel nacional e internacional por su calidad.

A través de la cerámica son reveladas expresiones artísticas que buscan motivos de identidad en la cultura de su gente, consolidan un destino como pueblo, y forja su futuro con la certeza de ser heredero de milenarias culturas que se sucedieron en el entorno andino.

Actualmente se trabaja en reforzar la ancestral tradición cuencana. La ciudad de Cuenca cuenta con el Museo de las Artes del Fuego en la vieja casona de Chaguarchimbana, en el tradicional barrio de “Las Herrerías”, bajo la prolija dirección del ceramista Eduardo Vega, museo en el que la cerámica ecuatoriana se exhibe, secuencialmente, con toda su riqueza y variedad.

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