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Cafetería La Casa del Volcán

La Casa del Volcán es una cafetería temática que busca valorar la identidad, historia, gastronomía, arte, cultura y tradiciones religiosas de Baños de Agua Santa. En resumen, no hay nada más baneño que este hermoso restaurante.

¿Qué debes saber?

  • La especialidad de la Casa del volcán, es el "típico baneño", un plato hecho con camote de sal, acompañado con salsa de pepa de zambo, estofado de carne, arroz, plátano frito, huevo frito, taza de café y jugo; literalmente es una obra de arte que debes saborear en Baños de Agua Santa
  • También se ofrecen tortillas de papachina, zanahoria blanca, de maíz y de trigo.
  • También su repostería: cheesecake de frutos rojos, muffin de pepa de zambo con manzana verde, miel de abeja.
  • Por si fuera pocot tienen empanadas, sándwiches y diversos tipos de postres.
  • La Casa del volcán esta ubicada en la calle Juan Montalvo y Pedro V. Maldonado, en Baños
  • Atiende todos los días con excepción de los miércoles. El horario de atención es de 8am a 9pm los fines de semana y entre semana de 2pm a 9pm.
  • Los precios oscilan entre 1 y 5 dólares. Todos son realmente deliciosos.
  • El plato que más se vende es el “Típico baneño”, los fines de semana. Entre semana son las tortillas.
  • Indira, su dueña, garantiza autenticidad y buena sazón en su comida, que es hecha con gran amor y cariño, para todos quienes les visitan. 

La Casa del Volcán

Indira Herrera tiene 48 años, es Ingeniera en ecoturismo, oriunda de Baños de Agua  Santa, es la administradora de su emprendimiento, que además, es un emprendimiento familiar. Decidió dedicarse a su esto, ya que, quiso aplicar sus conocimientos de turismo en algo propio, en su legado. 

Nos cuenta que ha viajado mucho dentro del Ecuador, lo que le ha dado la oportunidad de conocer su gente, y toda la belleza de la que está repleto este país tan rico y diverso.

Este local lo abrió hace apenas un año, después de que varios comensales que degustaron los productos que presentaba su esposo, que es chef, en las distintas ferias gastronómicas que se llevaron a cabo en Baños, preguntaban: dónde es su local. Y pues bueno, no tenían un local, por lo que la idea empezó a crecer y se fue alimentando de ganas, de esfuerzo, visión y empeño. Se capacitaron en distintas ramas para fortalecer su negocio, y luego nació el local. Ahora su Indira y su esposo cocinan para sus comensales en su local.

Indira nos cuenta que desde niña gustaba de hacer masa, hacer pan, empanadas de viento, luego se casó y vio que su suegra, que es oriunda de San Miguel de Bolívar, hacía pan, tortillas de trigo y maíz, y otras preparaciones; Indira luego iba a ayudarle con estas preparaciones y le gustó, le encantó, así aprendió. De hecho ella aprendió de su suegra lo que sus cuñadas no aprendieron, nos cuenta entre risas.

El aprendizaje culinario de su esposo nació en casa, su padre cocinaba, por lo que él aprendió desde chico a hacerlo. Además, él tiene un hermano que es chef. 

Indira trabajó en el sector del turismo un tiempo, allí muchos turistas le preguntaban constantemente, cuál es el plato típico de Baños y dónde lo vendían. Ella se puso a investigar y descubrió que no había ningún lugar que preparara esos platos en Baños, por lo que la idea de su emprendimiento tomó más sentido.

Su emprendimiento le dio a Baños algo muy importante, porque rescató gastronomía del lugar, les dio algo nuevo, algo delicioso y además, le dio un valor adicional a la ciudad.

Para Indira su emprendimiento le dio alas, le dio fe en sí misma, le enseñó que puede salir adelante y qué mejor que hacerlo en familia. Quiere que sus hijos tengan la visión de empresario, que generen empresa y trabajen sin depender de nadie, sino más bien que generen plazas de trabajo.

Perseverancia de un sueño entre gustos y sabores

El momento más difícil para su negocio y para la familia fueron los primeros meses, pero no llegaba gente a su local, los productos se dañaban, pero no se dieron por vencidos, persistieron y creyeron en su idea. Estuvieron a punto de cerrar, pero su esposo les animó a tener fe, a no desfallecer y seguir adelante. Luego llegó el momento más feliz, según recuerda Indira, empezó a llegar la gente; a tal punto que, cierto día llegaron los asesores de la ministra de turismo y le dijeron que el siguiente día vendrían con la ministra, que querían comer el plato típico. En efecto, llegó la ministra con sus asesores y la prensa acompañándolos. La ministra incluso entró a la cocina y ayudó a servir los platos, le gustó su comida, su atención. Recuerda que fue un momento bonito, porque poco tiempo atrás estuvo a punto de cerrar y darse por vencida. Hoy llegan alcaldes, personalidades, turistas nacionales y extranjeros, y todos se van felices de degustar la gastronomía del lugar.

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