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Helados de Salcedo

Una tradición que perdura por más de medio siglo, posee diferentes capas de sabores frutales como: naranjilla, coco, taxo, mora, mango, con forma de un vaso y con un palito de madera. El helado de producción artesanal cuesta $0, 60.


A 4459,1 km de tu ubicación

Desde el año de 1956 la familia Jijón Franco inicia la elaboración de los famosos helados de Salcedo. Los visitantes pueden degustar este delicioso postre en su local que se ubica en el Parque Central de la ciudad.

Camino a la provincia de Cotopaxi, una hora y media de Quito en Ecuador, se encuentra el cantón de Salcedo, un lugar pequeño pero muy acogedor. Al entrar a la ciudad, el turista se encuentra con el monumento de un helado de diferentes colores. Este postre se ha convertido, hace más de 60 años, en la imagen representativa de la ciudad, y es que no hay persona  que pase por este lugar y no disfrute de este dulce tradicional.

El Municipio de Salcedo se encargó de construir un monumento al ícono del cantón en el 2000. La infraestructura está pintada con los tradicionales colores amarillo, blanco y morado. El exalcalde de la ciudad, Guillermo Pacheco, lo develó en el ingreso norte de la urbe ubicado en la avenida Velasco Ibarra.

Helados de Salcedo Sabores

El helado Salcedo posee diferentes capas de sabores frutales como: naranjilla, coco, taxo, mora, mango, con forma de un vaso y con un palito de madera. El helado de producción artesanal cuesta $0, 60.

Orígen del Helado de Salcedo

Cuentan sus moradores que este producto, en un inicio, fue creado por una monjita experta en el arte culinario, llamada Rosa, que supo combinar perfectamente ingredientes naturales como jugo de frutas de mora, naranjilla y taxo y además lácteos. Al principio este helado era vendido por una ventana del convento, ya que las monjitas preferían no mostrarse al público, luego contrataron a un vendedor conocido como José Trutra, quien con su picardía singular los vendía por toda la ciudad gritando “helados con leche de las monjitas” como se los conocía al principio.

Posteriormente, los allegados a la receta original, familiares y conocidos de las religiosas como la familia Jijón Franco, vieron que esta era una oportunidad de crecimiento de la ciudad tanto productivo como en lo económico, por lo que decidieron seguir con la producción de los helados, que en pocos años se expandió por toda la ciudad y posteriormente en todo el país.

Desde el año de 1956, la familia Jijón Franco inicia la elaboración de los famosos helados, aprovechando que en el en callejón interandino del país existe la producción frutas tales como: frutilla, taxo, mora, babaco, naranjilla, etc.

Según María Gabriela Jijón Cabezas, quien es la poseedora de la cuarta generación de esta tradición, el proceso de elaboración dura tres días. En los dos primeros selecciona, lava y produce el zumo de la fruta. Solo el jugo de coco lleva leche. Luego lo congela y al tercer día comienza la elaboración del helado. Cada dos horas, vierte un poco del jugo de cada fruta en los envases. Los dulces son guardados en cuatro neveras. En éstas, la tercera parte es para refrigerar el extracto y el resto para congelar 150 vasos de helados.

“El precio inicial al público era de un sucre por helado. Desde entonces hasta la presente fecha han transcurrido más de 62 años de elaboración ininterrumpida, bajo normas de higiene y calidad, lo que les ha hecho acreedores del prestigio a nivel nacional e internacional”, destaca.

María afirma que los fines de semana, su heladería se llena de turistas para probar helados, dulces de leche, turrones de miel y otras golosinas que guarda en pomos de vidrio. Por su local  pasaron el ex presidente Sixto Durán Ballén y otros políticos, destaca.

Parada obligatoria 

Para Elena Heredia estudiante de primera de bachillerato, la tradición de estos helados han llegado a traspasar las fronteras de nuestro país.

“Estos helados son riquísimos, al punto de traspasar las fronteras del país. Los precios son cómodos y están acorde con su calidad, es una buena alternativa de postre, porque a pesar de que contienen alto contenido de glucosa, están hechos de fruta natural y no tienen preservantes”. Ella afirma que la mayoría de personas que pasan por ahí consumen este producto.

De igual manera, Luis Miguel Delgado oriundo de Quito (27 años) afirma que siempre que viaja a la ciudad de Ambato, su parada obligatoria es en Salcedo para disfrutar con su familia d estos deliciosos helados, “Los compro por su precio y sabor, pero sin embargo yo le agregaría el sabor a mango, ya que es mi sabor preferido”.

Doris Aguilar, ejecutiva de una empresa de electrodomésticos de la localidad, opina que estos helados son “buenazos”. Espera que cada día se innove con nuevos sabores como: sandía y banano, sus frutas preferidas.

Fuente: ANDES



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