Museo del Desamor

VIVA LA EXPERIENCIA EN LA FEDERACIÓN NACIONAL DE CACHUDOS

El "rey de los cachudos" murió en Rocafuerte

Ramón Mendoza murió en el 2017. Por estos días se han desmontado los cachos de la casa que funciona como sede de la llamada Federación Nacional de Cachudos (Fenaca). “Es que los carros pasaban pitando y eso pone mal a la mamá de Ramoncito”, dice Milton Murillo, el nuevo presidente.

Fenaca

Con frases de desamor e infidelidad el club Fenaca, en San Eloy (Manabí), recibía a sus adscritos.

Si nacieron entre 1975 y 1990 saben qué significan los Búfalos Mojados. Para quienes no lo saben, es un club al que pertenecían los personajes animados Pedro Picapiedra y Pablo Marmol, en el que su insignia es un casco de felpa con cachos. Ecuador tiene un club similar donde se reúnen hombres que usan cascos con cachos, aunque sus discusiones se alejan de la ficción de Los Picapiedra y aterrizan en la infidelidad.

“El matrimonio es la cárcel donde van presos los solteros”

Y es que ser “cachudo” o “cachuda” en Ecuador significa haber sufrido una infidelidad amorosa. Por ello, la Federación Nacional de Cachudos (Fenaca), ubicada en San Eloy (Manabí), una pequeña casa decorada en su totalidad con placas de todos los tamaños con mensajes como: “El matrimonio es la cárcel donde van presos los solteros” o “En este mundo no hay mujer que muera virgen, ni hombre que muera sin cachos”, acoge a corazones partidos.

Su fundador y presidente, Ramón Mendoza, se inspiró en una situación personal para iniciar este gremio que hoy tiene más de 300 socios. Su historia se remonta a 1997 cuando encontró a su ex pareja en la cama con un amigo. Su reacción, además de la ofuscación, fue crear una organización en la que los hombres afectados por la infidelidad se sientan identificados, conversen y se desahoguen a través de mensajes que dejan pegados en esta vivienda, ubicada al lado de la carretera.

Su reacción, además de la ofuscación, fue crear una organización en la que los hombres afectados por la infidelidad se sientan identificados.

Mendoza recibe a los turistas, cuenta su historia e invita a los hombres a que usen los cachos para fotografiarse. Asimismo, muchos han decidido contar su historia con sólo publicar su nombre y de dónde vienen. De alguna forma este lugar se convirtió en un museo y todos los que viajan a Manabí quieren conocer y ser, aunque sea por un rato, parte de la Fenaca.

En este museo del desamor muchos han decidido compartir su dolor.




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