EL ALMA DE LA FIESTA ES SAN MARTÍN DE PORRES
EL ALMA DE LA FIESTA ES SAN MARTÍN DE PORRES
06 Noviembre , 2014 / Ecuador Travel
La fiesta de San Martín de Porres en Esmeraldas es música, colores y alegría. Imagen: Sofía Bermúdez.
Sofía Bermúdez
“Oro y, oro a… ¡San Martín ya se va! Oro y, Oro a… ¡San Martín ya se va!”
Es lo que versa uno de los cánticos de la fiesta de San Martín de Porres en Esmeraldas, honrado todos los 3 de noviembre en el poblado de Canchimalero.
Esta fiesta popular de Ecuador tal vez no es tan conocida como otras, pero tiene una riqueza cultural que se conecta con los latidos de quien la vive. Y es que la música que acompaña la procesión hace que inevitablemente todo tu ser vaya a su son.
Al inicio de la procesión en Limones. Foto: Sofía Bermúdez.
“Mira que bonito, lo vienen bajando… con ramos de flores lo van adornando” sigue la canción; la última que la multitud de Limones le dedica al Santo antes de seguir la peregrinación en el agua, dentro de la reserva ecológica Cayapas-Mataje. En una gabarra suben al Santo y la música también sube con él. Es fiesta, sí. La de San Martín de Porres.
Fiesta de San Martín de Porres en Esmeraldas
Un día antes llegué a San Lorenzo, para no perderme este evento único del folclore en Ecuador. Es ya 3 de noviembre y me levanto temprano. Las lanchas a la isla Limones comienzan a salir desde las 7:30 de la mañana llenos de flores, mujeres maquilladas e historias de milagros. En el camino cuenta una devota de San Martín de Porres cómo este salvó a su hijo mayor -a punto de morir siendo un recién nacido- y a su esposo -cerca de perder un brazo en un accidente-. “Yo vengo todos los años”, afirma.
El Santo aguarda en la iglesia. Foto: Sofía Bermúdez.
Luego de una hora estamos en Limones y el Santo aguarda su fiesta en la iglesia. Llega el Obispo de Esmeraldas (Mons. Eugenio Arellano), cambia sus ropas blancas por unas de colores y aproximadamente a las 10:00 los cantos anuncian el inicio de la fiesta de San Martín de Porres en Esmeraldas.
Al Santo lo acompañan decenas de personas. Le cantan y bailan sin cesar, mientras recorre las calles de adoquines removidos y tierra. Saluda así a todo Limones, levantando polvo y algarabía.
¡Hasta el Obispo se viste de fiesta! Foto: Sofía Bermúdez.
En andas va el Santo. Foto: Sofía Bermúdez.
La música nunca para. Foto: Sofía Bermúdez.
Ya se va… como dice la canción y se embarca en la gabarra. El Santo Negro va camino a Canchimalero, junto a decenas de barcazas de poblados cercanos como La Tola, Borbón Tambillo y otros. Es una procesión acuática, en la que sigue la música y el baile. El sol también está presente en toda la ruta, como si su ofrenda fuera un calor insoportable, casi infernal -pese a ser esta una fiesta religiosa-; pero el bombo, las maracas, las panderetas y los gritos roncos no paran… ¿Por qué yo debería parar?
Ya en camino a Canchimalero otras barcazas se unen a la romería. Foto: Sofía Bermúdez.
Es una procesión acuática, en la que sigue la música y el baile.
Ya llegando a Canchimalero. Foto: Sofía Bermúdez.
Arribamos ya a Canchimalero, un poblado tan alejado de la vida de cemento, que “estar medio de la nada” no es una exageración; pero San Martín de Porres está aquí y lo es todo.
En el corto tramo desde la orilla hasta la iglesia, la aglomeración de gente y ruidos es más fuerte aún. Todos quieren tomar de sus lazos, esos que caen de sus pies. Se aferran a las tiras de colores, como si se aferrasen a un milagro.
Ya estamos en Canchimalero. Foto: Sofía Bermúdez.
Se aferran a las tiras de colores, como si se aferrasen a un milagro.
Agarrándose a un milagro. Foto: Sofía Bermúdez.
Y es que esta devoción al santo peruano nace de estos fenómenos, cuando una mujer pescadora de la zona fue arrasada por una ola y cayó al mar. Ella se encomendó a Martín de Porres y afirman que eso la salvó. Su ofrenda fue una sencilla capilla en Canchimalero, que ahora es el punto central de esta historia.
Una misa campal, igual de alegre que la romería, se lleva a cabo en Canchimalero y luego hay presentaciones de marimba para San Martín. Son ya las 16:00 y todos comienzan a regresar a sus pueblos. Es una peregrinación de regreso… sin santo, sin música; pero con la dicha de una fiesta sin igual.
El protagonista, el alma de la fiesta. Foto: Sofía Bermúdez
Es una peregrinación de regreso… sin santo, sin música; pero con la dicha de una fiesta sin igual.
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