Roberto Manrique

Intentamos indagar, siquiera brevemente, cómo ve y experimenta la vida uno de los actores ecuatorianos de mayor reconocimiento internacional.
 
 
 
 

Roberto  Manrique decidió alejarse del país en el año 2005 para dedicarse a su pasión, que es actuar. Cerró un negocio de publicidad exitoso y se fue a Colombia, donde tendría que empezar de cero. No mucho tiempo después, todos supieron que había decidido lo correcto, pues contrariamente a lo que muchos imaginaron, Manrique no volvió pronto, ni con las manos vacías. Volvió años después convertido en el actor ecuatoriano de mayor reconocimiento internacional por sus papeles protagónicos en telenovelas de amplísima difusión„, Y tampoco volvió para quedarse, si no de pasada, con proyectos pendientes y enormes retos fuera del país.

Es actor exclusivo de Telemundo, una de las mayores televisoras de los Estados Unidos. Ha participado como actor principal en series y telenovelas para grandes productoras como: RTI Producciones, Caracol Televisión, y SONY Pictures TV Protagonizó la famosa obra teatral La Gata sobre el Tejado Caliente; en fin, su trayectoria en la industria es cada vez más notoria. En Internet abundan sus declaraciones en típicas entrevistas de televisión. Por eso nos gustaría ensayar preguntas distintas:

Nada mejor que estar en los treinta, nada peor tal vez... ¿cuál es tu visión del mundo ahora; no hablo de tu carrera como actor; hablo de lo que sientes al estar parado en este mundo?

Me he sentido más conectado conmigo mismo, con mis pasiones y con el entorno. Hay muchas cosas irrelevantes de las que uno se preocupa cuando es más joven; creo que me he despojado de mucho de eso. Ahora disfruto de mis pasiones (que son viajar y hacer teatro) sin tantas ataduras y con cierta madurez. Cuando sea viejo voy a decir: "Uno sí que pierde el tiempo en la vida preocupándose de tonterías, del qué dirán, cuando eso no tiene relevancia".„ Siempre he llevado mi vida libremente, haciendo lo que quiero sin mayores conflictos con respecto a lo que dictamina la sociedad; he tomado decisiones que pudieron haber sido juzgadas como raras, pero que luego me han dado buenos resultados. Sí, estamos muy condicionados por ciertos comportamientos que socialmente son aprobados... de eso poco a poco me voy despojando. Siento que es algo importante que está sucediendo paulatinamente en mí, cada vez ser más honesto conmigo mismo sobre los pasos que quiero dar, sobre cómo veo la vida, las decisiones que tomo, trascendiendo la idea de lo que es un comportamiento adecuado.

Un ejemplo...

Cuando pasé de la publicidad a la actuación; no sabía todavía que quería actuar, pero sabía que no estaba pleno, haciendo una actividad (la publicidad) que no me llenaba profundamente aunque era un negocio exitoso. Lo cerré de la noche a la mañana. No parecía ser una decisión lógica. Pero yo quería viajar, quería explorar, descubrir... Así di con mi pasión mayor, que es la actuación.

Se han ido preocupaciones, pero también han venido?

Sí. No quiero que mi carrera sea hecha por la industria. Yo quiero definir el rumbo. Mi carrera ha sido muy televisiva y muy enfocada en las telenovelas, con personajes buenos, pero artísticamente tengo ya otras necesidades y siento que quiero darle al público un abanico de personajes distintos. Cuando siento que estoy haciendo lo mismo pierdo motivación. A mi edad (33) estoy en la línea donde se define el camino.

¿Y respecto a eso sientes incertidumbre? Más que incertidumbre, posibilidades. Me siento capaz de hacerlo. Si hay una incertidumbre es con emoción positiva. Los retos siempre me han agradado. Salir de mi zona de confort es lo que paradójicamente me hace sentirme a gusto.

Las entrevistas arrancadas al salir de un canal o presentando a un personaje que interpretas me dejan ver a un Manrique muy hábil para comunicarse frente a la cámara ante miles que te conocen.

Pero quien te ve sin tener idea de quién eres, qué piensa de ti; ¿qué crees que suscitas en el anonimato de ser tú mismo?

Se ha visto solo un lado. Todos somos un yin-yang con un lado luminoso y un lado oscuro. Por mi historia, por mi personalidad, por la familia y por mi crianza, he aprendido a mostrar solo el lado luminoso, bueno; y me ha tomado muchos años y distintos tipos de trabajos personales, espirituales incluso, contactar y aceptar mi Lado oscuro. Ahora, no obstante que estoy en paz con eso, dejo que se permee muy poco, únicamente en ciertos contextos. donde a veces lo disfruto mucho.

Sin entrar en detalles de tu lado oscuro, ¿qué rasgo personal es el que más tragos amargos te hace pasar? Soy extremista. Cuando decido hacer dieta, soy radical: cuando decido comer, da miedo. Así en general con las cosas de la vida, con las relaciones, con el ejercicio... Voy de un extremo al otro en un instante. Ese vaivén es agotador.

Sé que suena a psicología ridícula, pero más allá de tu habilidad frente a las cámaras percibo que eres más bien introvertido. ¿Qué me dices?

Soy un nómada. Cuando me siento demasiado instalado en algo, un lugar físico, una relación romántica, siento la necesidad constante de mudarme, de buscar el cambio.

Diste en el clavo en algo que ni yo tengo muy claro. Ayer, chateando con alguien escribí: "Soy extrovertido, pero también muy introvertido". Diste en el clavo en algo de lo que apenas me estoy dando cuenta ahora. Soy extrovertido eso lo sé, eso lo sabemos, pero sí, es cierto, tengo algo de introversión y no sé cuándo se manifiesta, y recién me estoy dando cuenta. Hay contextos en los cuales surge una inseguridad, me pongo nervioso: por ejemplo con figuras de poder, con figuras de autoridad, con ciertos contextos en los que me cuesta interactuar. Tienes razón y no lo tengo claro todavía.

¿Qué es lo más honesto que haces cuando estás solo? Callar... el silencio es importantísimo para mí. Siento que me encuentro a mí mismo en el silencio, y el silencio lo encuentro en la soledad. Mi ego se manifiesta en el habla. Sin ser un parlanchín, hablo más de lo que quisiera.

Hemos sido criados para llenar el silencio con sonidos, palabras, y creo que a mí mucho de eso me sobra. Por eso tiendo a generar espacios de soledad para estar en silencio; me voy de viaje unos días, al desierto, a las montañas, sin señal celular. Eso es lo más honesto que tengo en mi vida; los momentos de mayor conexión conmigo y de mis momentos más valiosos.

¿Crees que eso te hace un nómada? Sí. Soy un nómada. Cuando me siento demasiado instalado en algo, un lugar físico, una relación romántica, siento la necesidad constante de mudarme, de buscar el cambio.

Solo hay dos tipos de nómadas: por necesidad o porque huyen de algo. ¿A cuál de los dos perteneces? Los dos, Por un lado siento la necesidad de moverme, como un impulso natural mío hacia lo desconocido, hacia lo nuevo, hacia el reto. Pero cuando dijiste "huir de algo", no te puedo negar que algo en mí resonó... No lo tengo claro ahora„. Todo de lo que uno huye está dentro de uno y siento que mientras más voy hacia donde voy más me acerco a mí mismo,

¿Eso es un camino sin fin? No. Va a llegar un momento de mi vida en la que me estableceré,

¿Es la esperanza de dejar de ser nómada? No. Ser nómada es una decisión muy honesta. Pero sé que puede evolucionar y moldearse con las experiencias, con la vida, con los a rendiza'es, asumo sue en al un momento nacerá en mí el deseo de establecerme.

Si soñaras que te estableces, ¿soñarías con Ecuador? No lo descarto. Me establecería si encuentro un proyecto que me motive. Porque cuando vengo a pasar solo unos días me siento un poco perdido.

¿Por qué perdido? No tengo muchas actividades de esparcimiento ni muchos amigos (son dos o tres). Lo único que verdaderamente me conecta es mi familia.

Sé que hay miles y miles de personas, me atrevería a decir miles y miles de mujeres, que te ven como arquetipo de la belleza.

¿Cuál es tu arquetipo de belleza física? La naturalidad. Creo que la belleza está en lo natural y en lo honesto. ¿Eso es lo que la gente ve en ti?

No sé. Se me hace un poco extraño decir cuál es el tipo de belleza que la gente ve en mí. Me gustaría pensar que así es. Soy vanidoso y no lo niego, pero no me gusta la idea de vender belleza, de que eso sea lo que tengo que ofrecer, De hecho, cada vez que puedo afectar mi físico para un personaje y que eso rompa el esquema, lo hago. Son pasos estéticos liberadores,

Por supuesto, tu aspecto físico ha influido en tu carrera... ¿en qué medida? En el mundo de la televisión, la belleza abre puertas. Pero si no hay más que belleza, difícilmente te quedarás en la industria. A mí no me llena la idea de ser un galán de telenovela y punto.

Creo que ese papel ahora te persigue... Esa ha sido mi carrera internacional: personajes buenos, muy buenos, que a veces rayan en huevones (perdón por la palabra). No tengo ningún problema con esos personajes, no reniego de lo que he hecho, pero creo que es hora de buscar algo diferente.

¿Como qué? Un rol en donde pueda mostrar más mi lado oscuro. Ya lo he hecho en cortometrajes y escenas pequeñas y me siento muy a gusto. Quiero hacer cine... me encantaría arrancar con cine ecuatoriano.

¿Por qué crees que no has hecho cine ecuatoriano?

No lo sé. Tal vez se me ha encasillado en el mercado de la televisión; tal vez, por estar haciendo proyectos fuera del país, me vean muy lejano. Pero yo sigo conectado con el país y quiero hacer cosas en nuestro mercado.

¿Qué personaje oscuro de Hollywood te gustaría interpretar más que ningún otro? Hannibal Lecter. Me atrae ese nivel de oscuridad. El tener que encarnar un proceso cerebral tan desquiciado para dar sentido y lógica dentro de mí mismo al hecho de ser un caníbal.

¿Qué te falta hoy por hoy para hacer un papel así? Tendría que deshacerme del miedo a contactar mi lado oscuro. Me sobra la prudencia para abrazar la maldad que pueda tener.

  • Fuente: Revista Abordo

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