Casa del Dr Rogelio Morales 

Conoce la casa histrória por Carlos Cattani y se conoce como el primer hotel de Alausí.

¿Qué debes saber?

Propiedad de don Carlos Cattani Squiari, posteriormente heredaría su nieto Dr Rogelio Morales Cattani. Construida durante la primera década del siglo veinte; luego que el Ferrocarril Trasandino arribara a Alausí, el 8 de septiembre de 1.902. Se terminó de construir en el año de 1907. El material básico para su construcción fue la piedra extraía de las canteras del cerro Chiripungo, situado a tres kilómetros de la población

Casa histórica en la vida de los ecuatorianos. Construida por don Carlos Cattani, contratista de obras menores del ferrocarril. Aquí fue inicialmente conducido el general Alfaro, cuando le trasladaban para luego asesinarle en Quito

En esta edificación funcionó la primera fonda (hotel) de Alausí encargada de brindar alojamiento y comida a las personas que utilizaban el ferrocarril, único medio de comunicación que ese tiempo existía. También utilizado por el presidente Eloy Alfaro, amigo de Cattani cuando pasaba por esta ciudad a realizar el control en la construcción del ferrocarril.

A este edificio fue trasladado el general Alfaro. Rodearon con fuertes especiales y así evitar que fueran agredidos

Cuando Alfaro, fue apresado en Guayaquil y trasladado a Quito en el ferrocarril que había construido, ciudad donde finalmente fue inmolado. Por razones estratégicas, el convoy que conducía a los prisioneros debió permanecer en Alausí. Inicialmente fue recluido en la casa de Cattani. El General Alfaro había llegado profundamente fatigado, como consecuencia de las diversas impresiones que había recibido con el correr de los últimos días. Se dice que aquí comunicó a su amigo lo que sigue: “Desde ayer de mañana, sólo he tomado una tacita de café, que me dieron en Guayaquil; ahora no quiero sino unos bocados de caldo”. 

En estas condiciones, en las primeras horas del día 27 de enero, el coronel Sierra, encargado de su seguridad, puso en conocimiento del Gobierno que la situación de los presos se agravaba por momentos, pues habiendo pasado la noche en el hotel instalado en dicha zona, cuyo propietario, señor Cattani, había facilitado únicamente a los generales Eloy y Flavio Alfaro los colchones necesarios. La tropa del Batallón Marañon, al amanecer el nuevo día, se había apoderado de los carros, realizando varios actos de hostilidad contra los presos, los mismos que para evitar nuevas alteraciones, había sido conducidos al edificio en que, a la sazón, funcionaba el Concejo Municipal. Aquí permaneció hasta la una de la tarde del 27 de enero, hora en la que siguieron su funesto viaje a Quito, ciudad en la que finalmente fue cobardemente asesinato.




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