Ruina Yacuviñaiy parroquia Ayapamba

El histórico y corazón orense, Atahualpa es uno de los cantones más antiguos de esta provincia, ahí encontramos Yacuviñay, el complejo arqueológico más grande del sur ecuatoriano, que según los científicos, podría ser una ciudad perdida de los incas.
 
 
 
 

LAS RUINAS DE YACUVIÑAY

El cantón Atahualpa se halla situado en el corazón geográfico de la provincia de El Oro, forma parte del Altiplano Orense, ocupando una zona montañosa y húmeda, encerrada por los dos grandes ramales de cordilleras que forman la hoya de Zaruma.
Sin duda alguna el sitio mas importante que engrandece la historia de nuestra provincia, de cantón Atahualpa, y de Parroquia Aypamba, son las de Yacuviñay o Surquillo, donde se llevó a efecto la primera fundación de Paccha. Además de constituir un hermoso paisaje ya que son envidiables los atardeceres. También constituye un magnifico mirador natural, desde aquí se divisa parte de la costa peruana. Existen aquí graderíos de piedra, asemejándose en parte el Machu Pichu (la joya de los Andes), que posiblemente sirvió de adoratorio al sol, si aún prevalecían las influencias incásicas. También pudo haber existido una laguna dada a la topografía del terreno, a ella le rendían culto ya que los Cañarís tenían costumbres de adorara a las algunas, así lo hacían con la Sigsig, pues se creían originarios de esta y no como se sabe de las guacamayas hembras, cuya leyenda pertenece a los jíbaros.
En esta ruina se han encontrado gran cantidad de piezas arqueológicas y osamentas de aborígenes, que en parte reposan en el museo del Frente de Rescate Cultural de Atahualpa.
Recordaremos que los cañarís también adoraban a los árboles más altos y a las piedras de gran tamaño, aquí donde se llevo a cabo la primera fundación, existen piedras de tamaños enormes y bajo estas, cuevas obscuras habitadas por cantidad de murciélagos.
Además cabe indicar que, el antiguo camino de los llanos llega hasta estas ruinas, lo que significa que el proceso comercial se lo realizaba con los pueblos de la costa.
Este potencial turístico encierra en su contexto un cúmulo de leyendas, objetos arqueológicos, estructuras cruciformes y diseños que se identifican con las habilidades den pueblo inca. Localizado a seis kilómetros del sector urbano y rodeado de un atractivo bosque, Yacuviñay cubre un espacio de cien hectáreas. Para llegar al complejo y conocer su encanto y surrealismo hay que recorrer un trayecto topografía accidentada, utilizando acémilas. Este recorrido se convierte en una experiencia inolvidable, ya que se puede apreciar la belleza y valor de la naturaleza en su máxima expresión. Los ascensos y descensos topográficos, cubiertos de una vegetación aromática, vertientes de agua cristalina y fincas ganaderas, matizan el deleite de la excursión, liberándole de estrés que las labores rutinarias le producen.

HISTORIA

Para los pobladores de Atahualpa las ruinas de yacuviñay tienen más de una historia. En sus comentarios afirman que el complejo encierra algunos misterios, lamentos nocturnos, entierros y hasta objetos de oro incrustados en sus entrañas. Teresa Castillo, residente de Atahualpa por más de cincuenta años, nos comenta que desde la época de los sesenta se han vertido una serie de testimonios sobre las raíces de la ciudad perdida. Pero los arqueólogos que han investigado sus orígenes tienen otra interpretación. El Dr. Jaime Hidrovo, director de la fundación Civilización Andina, entidad que realizo la primera etapa de recuperación de las ruinas, asegura que Yacuviñay revela los rasgos de la presencia de los Incas en los siglos XV y XVI entre el año 1470 y 1530, época en que se produce el derrumbo del imperio. En este periodo el complejo, a más de servir como campamento incaico, también era utilizado como punto estratégico para la comunicación con las culturas aborígenes cañarís en el complejo mirador de Pucará y las poblaciones indígenas de Saraguro en Loja. Hidrovo, además, ratifica que hasta su nombre tiene origen incaico: Yacu que significa “agua o río” y Viñay “para siempre”, es decir Yacuviñay es la representación de agua eterna y esto le confirma porque el sector tiene varias vértices hidrológicas.