Máscaras de Diablos - Taller Ángel Velasco

Si lo que buscas es adquirir una máscara de diablo para la diablada pillareña o cualquier otra ocasión, en este taller puedes adquirir una gran variedad de máscaras de distintos colores y tamaños.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Las máscaras de Diablos son un símbolo representativo de Píllaro, de un valor turístico tan alto, que los artesanos que las fabrican, reciben a curiosos turistas, interesados en la técnica artesanal de su elaboración.
  • Las máscaras de Píllaro son usadas por los habitantes y turistas en la fiesta popular de la Diablada de Píllaro o también conocida como Diablada Pillareña.
  • El taller de Ángel Velasco, está ubicado en la Av. Carlos Contreras Ruis y Callejón H.
  • Atiende todos los días, a cualquier hora (excepto lunes y miércoles).
  • Cada máscara está entre $30.00 y $100. Aunque si lo que deseas es solo un recuerdito también hay máscaras más pequeñas por tan solo $10.00.
  • Desde el redondel del Ingreso a Píllaro, giramos a la derecha y avanzamos una cuadra hasta llegar a la Av. Carlos Contreras. En esta esquina giramos a la izquierda y avanzamos hasta la altura del terminal terrestre. Guíese por la señalética para poder llegar al taller.
  • Los materiales que se utilizan para realizar este tipo de máscaras son: alambre, cartón, goma y cachos de animales

Taller de Máscaras de Diablos

Ángel Gabriel Velasco Esparza, estuvo alejado de su amado Píllaro por 13 años ya que estaba viviendo en Joya de los Sachas, pero regresó, se casó y se quedó en la tierra que nunca pudo olvidar.

Nos cuenta que su experiencia con las máscaras empezó en su juventud, así, la primera vez que participó en la “diablada pillareña” alquiló los implementos porque no tenía nada, sin embargo, para la segunda ocasión ya hizo su primera máscara, sin saber cómo hacerla, a punte intuición, sin molde y sin técnica.

En el evento con sus apenas 22 años, sus amigos le preguntaron dónde había comprado su máscara puesto que les pareció bonita; Ángel les confesó con algo de recelo que él la había hecho. Es más, a uno le agradó tanto que le pidió que se la vendiera. Así fue como se corrió la voz de que Ángel hacía máscaras y poco a poco fueron acudiendo a él con encargos para realizar más máscaras.

Nos cuenta, con gran humildad, que su momento de más “fama”, fue cuando el gran artista ecuatoriano, el maestro Oswaldo Guayasamín llegó a Píllaro, y le pidió que le vendiera sus máscaras. Ángel le vendió varias máscaras, incluyendo las primeras que hizo. El maestro Guayasamín le invitó a Quito, para que viese sus máscaras en la Capilla del Hombre. Sin embargo, Ángel nunca ha ido a ver su trabajo expuesto en el museo del gran Guayasamín. También nos cuenta que le encargaba realizar máscaras, pero solo en el “color del papel”, porque Guayasamín las pintaba.

Su temporada más alta, cuando más vende, es previos a la diablada, sin embargo suelen llegar personas de todo el país a comprarle sus máscaras, puesto que lo han visto en varios de los reportajes de televisión en los que ha sido entrevistado.

También nos habla de que los pillareños que regresan del extranjero a visitar su tierra siempre se van llevando una máscara, ya sea por nostalgia, por costumbre, por amor, siempre se llevan el recuerdo. Eso sí, no máscaras grandes, sino más bien pequeñas.

Ángel oferta máscaras, coronillas, pelucas, que son las que se usan para la diablada. Las que más se venden son las máscaras y las coronillas. Las mejores máscaras, las que él hace con total dedicación, las vende en su local puesto que piensa que el cliente que ha llegado hasta ahí debe llevarse algo bien hechito.

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