Joyería Cuencana

El arte de la joyería en Cuenca tiene vida propia. Su historia se remonta a tiempos ancestrales en los que manos aborígenes labraban con suprema delicadeza fascinantes objetos de nobles metales y piedras preciosas.
 
 
 
 

La memoria del fuego y la belleza sobrevive en los genes de quienes generación tras generación continúan trayendo al mundo el prodigio de una joya elaborada artesanalmente. Más que un museo o joyería, existen locales como el de Fausto Ordóñez que son espacios vivos, testimonios de un arte que ha perdurado por siglos en nuestra región y que continúa fascinando a propios y extraños por igual. Su proyecto, nos comenta, surgió con la intención de revalorizar la actividad de la orfebrería en Cuenca, rescatando su historia y tradición. Es así como decidió abrir un establecimiento que además de ser un taller-galería, cuenta con espacios dedicados a la exhibición de material para la elaboración artesanal de joyas y biografías de algunos de los orfebres y joyeros más importantes de la historia de la ciudad, como son Honorato Peralta, Eduardo Rodríguez, José Manzano, Emilio Huiracocha y otros.

Los visitantes interesados en indagar los orígenes del arte de la joyería cuencana encuentran aquí documentos invaluables. Uno de ellos es sin duda un libro en donde se rescatan los verdaderos modelos de joyas tradicionales de la región, como son los aretes de perla, las argollas y hojas esmaltadas, y las piezas con figuras de aves. Se localizan además fotografías de piezas clásicas del arte joyero cuencano, como son las coronas de la Asociación de Joyeros de Cuenca y de María Auxiliadora.

Entre los objetos en exhibición que con seguridad llamarán la atención del visitante, están varias herramientas antiguas como cepillos para pulido, mecheros artesanales de gasolina, compases, calibradores para medidas, balanzas de mano, sopletes para fundición, pailas de cobre, crisoles de cerámica, rilleras, entre otros.




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