Fiestas Populares de Cuenca

Fiestas de Cuenca, Aquí encontrarás las fiestas más populares de la Ciudad de Cuenca. Santos Inocentes, Carnaval de Cuenca, Fundación de Cuenca, Corpus Christi, Independencia de Cuenca, Pase del Niño Viajero,

Fiestas de Cuenca

1. Santos Inocentes

La Fiesta de los Santos Inocentes en Cuenca representa una tradición en la que participa mucha gente que el día 6 de enero sale a las calles con todo tipo de disfraces y se organizan comparsas en un desfile en el que, generalmente, se recrean los hechos y personajes nacionales e internacionales más sobresalientes del año anterior.  En la tarde de ese mismo día, se organizan comparsas (grupo de teatro popular) en un desfile de grandes proporciones en el que se satiriza los hechos y personajes más sobresalientes del año anterior.

Existen clubes que se encargan año a año de la organización de estas comparsas para premiar al grupo más original y creativo.

Celebración de origen católico que en sus inicios tuvo un carácter estrictamente religioso. Sin embargo, con el pasar del tiempo, otros elementos de carácter pagano fueron incorporados a ella, En Cuenca, la fiesta de los Santos Inocentes presenta un particular interés por el entusiasmo con el que sus habitantes la celebran.

2. Carnaval de Cuenca

El Carnaval y sus orígenes

Se ha dicho que los orígenes mas remotos del Carnaval se los encuentra en los antiguos Sumeria y Egipto, en donde hace más de 5.000 años se celebraban pomposas fiestas en honor al buey Apis, dios de la fertilidad. Esta celebración se difundió mas tarde en el Imperio Romano en donde además, persistieron diversos festejos que se hacían en Grecia y Roma por la primavera y el año nuevo, como las “bacanales” - en honor a Baco, dios del vino - y las “saturnalias” - en honor a Saturno, dios de la siembra y la cosecha - Las celebraciones paganas del antiguo Imperio Romano relacionadas con la llegada del nuevo año y la primavera, persistieron aun después del triunfo del cristianismo bajo la forma del Carnaval. Por otro lado, en América nuestros ancestros celebraban ya, antes de la llegada de los europeos, fiestas en las que se recibía el nuevo año pidiendo a los dioses fertilidad y abundancia en las cosechas. Tras la conquista y la imposición del catolicismo, estas antiguas celebraciones fueron absorbidas por la fiesta europea del Carnaval, dando origen así a una manifestación popular con un sinnúmero de matices que responden a las características de identidad de cada sitio.

(Jueves de Compadres y Comadres)

En el caso específico de Cuenca, el Carnaval presenta características que lo hacen único, ya sea por la exquisita gastronomía típica de la región o bien por costumbres que aún hoy en día persisten entre algunos de sus habitantes. Una de ellas, que prácticamente ha desaparecido pero que se intenta rescatarla, es la de los jueves de compadres y comadres. Esta tradición que iniciaba dos semanas antes del Carnaval (en día jueves), tenía como finalidad estrechar lazos de amistad y de solidaridad. Se elegía a los compadres y comadres dependiendo del grado de parentesco o de amistad que existía con ellos. La persona elegida era obsequiada con una “guagua” (niña) de pan o azúcar, que se entregaba envuelta a la manera tradicional - en forma de tamal - en una bandeja con pétalos de flores. Junto a la figura de pan o azúcar se acostumbraba también regalar algún “agrado” que podían ser dulces, huevos, una gallina, etc. El ritual continuaba por parte de los elegidos, quienes al verse comprometidos con tal “honra”, brindaban a sus visitantes una copa de la deliciosa “mistela” (aguardiente con fruta macerada) y ofrecían asistir a las fiestas del carnaval en casa de quienes habían solicitado el comadrazgo o compadrazgo.

Gastronomía

Otro elemento muy atrayente del Carnaval cuencano es la abundante comida presente en esta fecha. Un sinnúmero de delicias culinarias son preparadas por las familias que se disponen a pasar tres días de esparcimiento en el campo o en la ciudad. Es famoso por ejemplo, el clásico pan cuencano, que es amasado y horneado en los días previos a esta fiesta. Los exquisitos dulces como el de durazno, membrillo e higos, son elaborados con esmero y paciencia por muchas amas de casa que aun hoy en día continúan esta tradición. Y por supuesto, el cerdo está presente en numerosos platos que hacen la delicia de propios y extraños, como es el caso del incomparable “mote pata” que se lo prepara con mote pelado, carne de cerdo, tocino y longaniza, guisados con pepa de sambo tostada y molida. Es posible además encontrar por doquier en esta fecha, exquisiteces como los chicharrones, las morcillas, el hornado, el sancocho, el “mote sucio” (maíz revuelto con manteca negra de cerdo), la fritada y el tostado.

El juego

En cuanto al juego, se ha dicho que el hacerlo con agua es una costumbre heredada de España, pues hay testimonios de que ello se hacía en algunos pueblos de ese país en la antigüedad. Sin embargo, este no fue el único elemento presente en el carnaval cuencano de antaño. Las familias adineradas preparaban con mucho tiempo de anticipación productos como polvos finos, escarchas, confeti, serpentinas y aguas perfumadas y de color con las que se rellenaban cáscaras de huevos. Las fiestas en Carnaval, tenían un carácter mucho más galante en estos casos. En los barrios populares, por otro lado, el agua predominó siempre con la idea de que “sin mojada, hace daño el Carnaval”. Luego venía la música, el baile y como no, los famosos canelazos o “sangurachis”. Estas deliciosas bebidas, que se sirven con el propósito de “calentar” a los carnavaleros, se las prepara con agua de canela hervida, naranjilla, azúcar y aguardiente y en el caso del sangurachi, con ataco.

3. Semana Santa

La Semana Santa es una de las conmemoraciones centrales del calendario litúrgico cristiano que mayor recogimiento y respeto despiertan en el pueblo cuencano. Hacen de esta celebración el “Domingo de Ramos”, la visita de las 7 iglesias en Jueves Santo, y procesiones como la del Señor de la Pasión, que se realiza el Viernes Santo desde las 19:30. La misma congrega un gran número de devotos que parten desde el Parque San Blas a un recorrido por varias zonas de la ciudad. En las parroquias rurales de Cuenca se realizan similares actos, existiendo la posibilidad de observar en algunos de ellos verdaderas manifestaciones de fervor religioso, como es el caso de muchos hombres que están dispuestos a hacer el papel de Cristo en la procesión y recorrer largas distancias cargando pesadísimas cruces.

En Semana Santa además, la posibilidad de realizar turismo religioso en Cuenca se ve enriquecida con la gran variedad y cantidad de artesanías, así como comida típica que se expende a los numerosos feligreses que asisten a los actos religiosos.

4. Fundación de Cuenca

12 de Abril de 1557

Andrés Hurtado de Mendoza delegó a Gil Ramírez Dávalos, Gobernador de Quito, para que “viniese a Tomebamba, la recorriese y luego de ello, escogiese el mejor sitio y una vez escogido procediese a fundar la ciudad, que luego se llamó de Cuenca, en homenaje a la ciudad nativa del Virrey Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, quien naciera en Cuenca, España, provincia de Castilla”. Es así que un lunes 12 de Abril de 1557, Gil Ramírez Dávalos,  en compañía de un grupo de españoles y los caciques Diego, Juan Duma, Luis y Hernando Leopulla funda la ciudad de Santa Ana de los Ríos de Cuenca al noroeste de la destruida ciudad de Tomebamba, en la llanura de Paucarbamba.

El sitio para la fundación se eligió cuidadosamente: una amplia meseta regada por cuatro hermosos ríos con clima benigno y de gran fertilidad.

“Escogido el sitio por Gil Ramírez Dávalos y efectuada la fundación en tierras de pan labrar, de agua perpetua, maderas, minas de piedra y mármol. Dibujado su plano, repartido los solares y constituido su ayuntamiento, Cuenca tuvo un armonioso nacimiento”, señala la historia.  Ramírez Dávalos, como reconocimiento a su labor fundacional, por disposición de Andrés Hurtado de Mendoza, recibió el honorífico título de Guarda Mayor de la ciudad de Cuenca, a perpetuidad.

5. Corpus Christi

El Corpus Christi

El Corpus Christi, es sin duda una de las manifestaciones religioso - populares de mayor importancia y antigüedad en la ciudad. En Cuenca, esta tradición tiene tintes únicos y especiales, pues por siete noches consecutivas, posteriores al día de Corpus, se celebra el “Septenario”, que es una fiesta muy afamada en el país por su colorido y su pirotecnia. En la fiesta del Septenario partici- pan, animados por la Arquidiócesis de Cuenca, comunidades religiosas; autoridades civiles y militares, insti- tuciones públicas y privadas, entidades educativas y grupos organizados. El entorno para el desarrollo de la fiesta está constituido por la Catedral Nueva y el Parque Central “Abdón Calderón”, en donde un componente esencial son los famosos “dulces de Corpus”, que se expenden en numerosos puestos alrededor del parque durante el Septenario. Si bien esta es una vieja costumbre traída desde España, en Cuenca de los Andes adquirió toques característicos y propios de esta tierra y es una dulce ofrenda más del pueblo ingenioso a su Creador. Es importante en estos tiempos de globalización en donde se tiende a la homogeneización de ciertos patrones culturales venidos del extranjero, conservar lo nuestro. El Corpus Christi o “Septenario” cuencano, es una de las celebraciones más coloridas del país, reflejo de la cultura popular y religiosa de un pueblo amante de sus tradiciones, que a pesar del paso del tiempo, aún no desaparecen.

Orígenes

Sus orígenes más remotos, según algunos autores, se encuentran en ancestrales celebraciones europeas de carácter pagano relacionadas con las fiestas de la cosecha, en las cuales, mediante la realización de numerosos ritos, se hacía alusión a la muerte del invierno y al renacimiento de la vegetación, con su momento culminante en el solsticio de verano. De acuerdo a la versión oficial de la Iglesia, el Corpus Christi tiene su inicio en un hecho milagroso, atribuido a la santa Juliana De Mont, quien habría tenido en el año 1208, una visión referente a la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. De allí que las autoridades eclesiásticas vieron la necesidad de instituir una fiesta en la que se recuerde siempre a los fieles este dogma fundamental del catolicismo. Así, el Papa Urbano IV, por medio de la bula “Transiturus”, hace extensiva la celebración en homenaje al “Cuerpo de Cristo” a toda la Iglesia en 1264. Nuevamente en el Concilio de Viena del año 1311, el Papa Clemente V dispuso la adopción de esta fiesta, que fue instaurada luego por su sucesor Juan XXII con la disposición que se la realice el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, esto es, el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad o lo que es lo mismo, el jueves que corresponde nueve semanas después del Jueves Santo. En su artículo “El Corpus Christi” de la Revista 67 del CIDAP, María Fernanda Cordero de Landívar cita: “En España se celebró por primera vez hacia 1319 y luego se extiende al Nuevo Mundo por medio de los colonizadores españoles, no sólo como cumplimiento del calendario de festividades religiosas, sino como estrategia evangelizadora. No hay que olvidar que la Iglesia otorgaba al conquistador un doble poder: el de colonizar y el de misionar; es decir, se mezclaba lo temporal y lo sobrenatural, lo político y lo eclesial, lo económico y lo evangélico. Por ello, la misión de los españoles, entre otras de carácter religioso, era la de utilizar la celebración y conquista religiosa de los indígenas en América”.

El aspecto Religioso

El Corpus Christi, que en latín significa “Cuerpo de Cristo”, según el dogma católico, se refiere a la Eucaristía (la presencia real de Cristo en la hostia consagrada). De acuerdo al catolicismo, fue Jesucristo quien instituyó esta tradición la noche de la última cena, cuando al tomar el pan dijo: “Esto es mi cuerpo que será entregado por ustedes” y cuando al tomar el vino dijo: “Esta es mi sangre, que será derramada por muchos” (Marcos 14:12-16, 16:22-26; Mateo 26:26-28; Lucas 22:14-23). Para la Iglesia ésta sería la primera consagración de la historia y los apóstoles cumplirían fielmente lo que Jesucristo les había encomendado: “Haced esto en conmemoración mía”. Desde entonces la celebración de la Eucaristía en memoria de la “Última Cena” se la realiza en día domingo, que es el día de la resurrección de Cristo. La esencial función de los obispos católicos de acuerdo a esto, es la celebración de la Eucaristía, que es, en resumen, el cumplimiento de la promesa de Cristo de estar con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos. El Corpus Christi celebra pues, esta comunión íntima de Cristo con los hombres a través de su presencia real en la hostia y el vino consagrados. Dentro del calendario litúrgico, el jueves de Corpus, consta como fecha móvil, que generalmente se la lleva a cabo entre los meses de mayo y junio. Luego del Concilio Vaticano II, hubo una modificación, ya que antes se llevaba a cabo en las vísperas de Corpus, el cántico de los salmos en latín (brevario libro ahora llamado libro de las horas). El rito que empezaba a las 17h00 contemplaba la ceremonia de la hora santa, la procesión y la misa concelebrada, para en los siete días subsiguientes cumplir con la celebración eucarística, el cerramen y procesión dentro de la Catedral. El resto de iglesias urbanas formalizan aún más esta festividad con el Jubileo de las cuarenta horas. Por su parte, las parroquias rurales festejan la octava de Corpus. En la actualidad se celebra la Eucarística en el idioma propio de cada país y se permite la celebración de la Santa Misa por la tarde. En Cuenca, el Santísimo es expuesto en el altar mayor desde las siete de la mañana en la Catedral de la Inmaculada Concepción. Se celebra aquí una solemne misa oficiada por el Obispo, en la que se invita a la adoración de la Eucaristía. Al finalizar el día, cerca de las diecisiete horas se efectúa el “cerramen”, que consiste en la celebración de una misa y la procesión en el interior de la iglesia para proceder a guardar al Santísimo. Durante los días del Septenario, la Catedral permanece iluminada y recibe una gran cantidad de devotos que participan en los actos litúrgicos.

Tradición en Cuenca

En el caso específico de Cuenca, se tiene conocimiento que esta fiesta se instauró de manera oficial por el Cabildo desde el primer año de fundación de la ciudad, el 18 de Septiembre 1557. Esta fue una de las principales celebraciones religiosas, a la que se le empezó a llamar “Fiesta de la Ciudad”. Justamente en este año se estableció el trazado urbano en la ciudad y asignando lotes alrededor de la Plaza Central para la construcción de edificios religiosos y públicos. Los rituales en honor al Corpus Christi, se realizaban en la Iglesia Mayor (hoy denominada Catedral Vieja ) y los festejos populares, con salvas y despliegue de pirotecnia, alrededor de la Plaza Central, (hoy Parque Abdón Calderón). En aquellas épocas las autoridades y personas de alta jerarquía financiaban esta fiesta, la cual por siete días, se convertía en un verdadero acontecimiento religioso y social. Se dice que antaño esta fiesta tenía connotaciones mucho más solemnes y en el día de su celebración, que corresponde al noveno jueves posterior al Jueves Santo, nadie trabajaba y asistían todos a la iglesia. Sin embargo el culto al Santísimo o Jesús Sacramentado, persiste aún a través de su exposición en la Catedral (luego de la celebración de una misa solemne) y de una procesión en la que se lo traslada alrededor del parque central para finalmente concluir con su bendición en el templo. En Cuenca, la tradición popular es festejar por siete noches, los siete amaneceres en los que permanece la Sagrada Hostia en exhibición (de ahí el nombre “Septenario”). A esto se refiere la “Octava de Corpus”, pues son ocho días que incluyen el primer día de Corpus (jueves) y los restantes siete días que corresponden al Septenario. Existe una interesante relación entre la celebración religiosa, que se la realiza en el templo y la secular, que se la realiza en la plaza central de la ciudad. En los festejos populares del Septenario, por ejemplo, se da un colorido despliegue de pirotecnia por las noches, que incluye todo tipo de fuegos de artificio y cuyo centro, es siempre el castillo (estructura de carrizo y papel de seda con más de cuatro metros de altura) que simboliza la Custodia. El momento más esperado de la noche, es la quema del mismo, en la que, a través de las luces que giran, se puede ver una clara representación del Sol de la Eucaristía. La gente se deleita además con los globos, la música de las bandas y el sabor de los dulces de Corpus. También se puede encontrar vendedores de canguil, chispiolas, manzanas acarameladas, algodón de azúcar, espumilla y empanadas de viento.

6. Independencia de Cuenca

3 de Noviembre de 1820

Al recibir la noticia de que Guayaquil fue liberado el 9 de octubre, un grupo de patriotas cuencanos  concibieron un plan para reunir un Cabildo abierto y jurar en él, la independencia de Cuenca.  Las primeras iniciativas tomadas por Tomás Ordóñez, fallaron cuando un grupo de patriotas fue reprimido en la Plaza Central.

 No llegándose a concretar esta primera tentativa, los patriotas decidieron conversar directamente con la principal autoridad de la cuidad, el gobernador de la provincia de Cuenca, Antonio Díaz Cruzado, manifestándole que, como Guayaquil había obtenido ya la independencia, la de Cuenca sería un hecho en los días próximos, a lo cual el gobernador accedió apoyando a los patriotas. Sin embargo, momentos antes de entregar el cuartel o Plaza, su pacto fue descubierto y no se lo pudo concretar. El Gobernador Díaz fue llevado preso a Quito.

Con la ausencia del Gobernador, debió asumir sus funciones el alcalde constitucional José María Vázquez de Noboa, quien vino a facilitar de sobremanera la causa, ya que él era a su vez

Jefe de los Patriotas.  Juntos idearon un plan para abastecerse de armas, el mismo que fue ejecutado el 3 de noviembre de 1820 y consistió en desarmar a la escolta militar.

Ya con las pocas armas en su poder y comandados por Tomás Ordóñez, los patriotas se atrincheraron en la Plaza de San Sebastián junto con gran cantidad de pueblo que los apoyaba y de esta manera proclamaron la libertad e independencia de la provincia de Cuenca.

Los españoles por su lado, se replegaron con todas sus municiones en la Plaza Central y en sus

alrededores para tratar de someter a los rebeldes.

Los patriotas sin embargo, consideraron oportuno movilizar su cuartel hacia otro lugar más estratégico de la ciudad donde tuvieran mayor visibilidad y se les facilitara la recepción de refuerzos. Es así que se instalaron en el barrio de El Vecino, lugar donde se les unieron más personas que venían de lugares cercanos a la cuidad. En El Vecino se juntó con los patriotas el cura de Chuquipata, Javier Loyola, quien llegó con un gran séquito de gente.

Al día siguiente, 4 de noviembre, las autoridades y realistas españoles viéndose aislados y sin apoyo público deciden entregar las armas a los patriotas y el gobierno a la revolución.

Los triunfantes patriotas emprendieron camino desde El Vecino hacia la Plaza Central en medio de vítores, gritos y aclamaciones de libertad. Ingresaron por la calle, hoy llamada Juan Jaramillo, que antes y, debido a este acontecimiento, se la denominó calle De La Victoria.

7. Pase del Niño Viajero

Tradición que perdura en Cuenca

El Pase del Niño en Cuenca es, sin lugar a dudas, una de las manifestaciones de religiosidad popular más importantes del país. Esta fiesta refleja, como pocas, la cultura y las tradiciones de un pueblo que expresa sus creencias en múltiples manifestaciones y formas del folklore. Esta celebración tiene como eje central el culto al Niño Dios. Ceremonias en honor de un Dios naciente tienen su origen más remoto en las culturas helénicas y románicas. Concretamente, en Roma, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol asociado a la imagen del César. Al imponerse el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, esta fecha continuó vigente, festejándose en ella el nacimiento de Cristo. Se conoce que en Europa fue San Francisco de Asís quien celebró por primera vez en forma llamativa la Natividad de Jesús, con una recreación de los hechos en la que gentes humildes del campo representaban a la Virgen María, San José y el Niño Jesús; pronto, esta costumbre, alentada por los franciscanos, se difundió por todo el mundo cristiano. Esta orden religiosa y otras difundieron desde los tiempos de la Colonia, en nuestro país, el culto del pequeño Jesús, a través de novenas, misas y arreglo de pesebres.

Tradición en Cuenca

Cuenca es el lugar del país en donde mayor acogida ha tenido la tradición de los pesebres y el culto al Niño Dios durante las celebraciones navideñas. Además, las familias cuencanas, con el paso del tiempo han añadido elementos propios a esta celebración Las procesiones en que sus participantes (mayoritariamente niños) hacen uso de disfraces religiosos y profanos, se conocen como “Pase del Niño”, pues su centro es siempre la imagen de Jesús infante, generalmente vestido con ropajes muy elegantes, de seda, terciopelo y bordados con elementos plateados o dorados. Estos desfiles, que cuentan con la participación masiva de toda la ciudadanía, son organizados año a año en la ciudad y en los pueblos aledaños. Se inician el primer domingo de advenimiento y terminan el martes de carnaval. Todos los preparativos son realizados con mucha anticipación por priostes y mantenedores. Los primeros son las personas que auspician social y económicamente el evento y son elegidos cada año, de acuerdo a circunstancias que pueden variar de pueblo a pueblo. Muchos deciden hacerlo voluntariamente, mientras que otros son designados por el prioste anterior o por la comunidad. Los mantenedores, en cambio, son personas que se responsabilizan de todos los aspectos relacionados con el pase y se encargan de mantener viva la tradición, por lo que duran en su función largos períodos. Pases mayores y menores Los Pases del Niño son de dos tipos: mayores y menores. Los primeros son aquellos que cuentan con un gran número de participantes y en cuyas procesiones se rinde culto a imágenes del Niño Dios que pertenecen a templos o comunidades religiosas. Los pases menores implican un número menor de participantes y tienen, por lo general, un carácter familiar. Existe un ritual muy complejo que precede a la realización de los pases mayores y menores, que incluye la invitación y la velación. La invitación se hace con varios meses de anticipación y se dirige tanto a gente del campo como de la ciudad. Todos los invitados reciben, de parte del mantenedor, un regalo, consistente en pan dulce comúnmente conocido como “costra” y chicha. El aceptar este regalo implica un compromiso para participar en el pase. Finalmente, una noche antes de la misa, se realiza la velación, en la que todos los participantes “acompañan” la imagen del Niño Dios en una iglesia, en el caso de los pases mayores, o bien en la casa de la persona que celebra la fiesta, en el caso de los pases menores. En las velaciones que se realizan en los hogares, es común que los invitados aporten aguardiente y comida y de esta forma todos celebren juntos este acontecimiento que culminará en la madrugada con una taza de café, agua de canela o chocolate con pan.

El Pase del Niño Viajero

El más importante de los pases es aquel que está dedicado al “Niño Viajero” y se lo celebra el 24 de diciembre de cada año, en la ciudad de Cuenca. Se conoce con este nombre a una imagen del Niño Dios que fue mandada a esculpir por doña Josefa Heredia en el año de 1823. Su último dueño, Monseñor Miguel Cordero Crespo realizó, en 1961, una peregrinación a varios lugares de Tierra Santa, acompañado por la imagen, a la que al final del viaje, bendijo el Papa Juan XXIII. A su retorno a Cuenca, el pueblo entusiasmado le dio a esta famosa escultura el título de “Niño Viajero” y, desde ese entonces, se le rinde culto con mucha pompa en la fiesta de Navidad, en la gran procesión o “pase”, que generalmente inicia a las 10h00 y concluye aproximadamente a las 15h00. La procesión se inicia en la avenida Ordóñez Lasso y recorre la calle Simón Bolívar, en el centro de la ciudad. Se pueden observar todos los elementos típicos de la celebración: vistosos e innumerables carros alegóricos, bandas populares que interpretan canciones dedicadas al Niño, conjuntos musicales campesinos, niños disfrazados de personajes bíblicos, pastores, gitanos, jíbaros, saraguros, otavalos y otras etnias y mayorales. Estos son especialmente llamativos e interesantes, pues representan campesinos de las provincias del Azuay y Cañar, que tenían gran poder y prestigio entre los peones de las haciendas. Eran generalmente hombres y mujeres del campo de muy buena posición económica. Sus trajes –estilizaciones del atuendo de los cholos y cholas de la región- son muy vistosos y elegantes, para expresar riqueza. Conducen siempre caballos cubiertos por finas mantas o tejidos de lana y seda y van aprovisionados con el “castillo” (conjunto de alimentos armado en forma de guirnaldas con frutas, legumbres, bombones, botellas de licor, juguetes etc.). Los “castillos” constituyen “ofrendas” al Niño y se coronan de bandejas con alimentos preparados; a veces van en los caballos de los mayorales y en ocasiones son llevados en los carros alegóricos o bien en canastas cargadas por los pastores. Los alimentos más frecuentes son papas cocidas, huevos duros, ajíes y animales como chanchos horneados, cuyes, pavos y pollos asados, los cuales llevan con frecuencia lazos de cintas y billetes en sus hocicos o picos. Finalizado el pase, existen celebraciones posteriores en cada una de las familias participantes, las que luego del desfile se dirigen a sus casas y proceden a desarmar con cuidado los castillos. La comida de la ofrenda es repartida entre los miembros de la familia y sus invitados, en un gran festín. El Pase del Niño en Cuenca es una manifestación religiosa popular, de gran riqueza etnográfica y, pese al tiempo y la continua presencia de elementos culturales foráneos, se mantiene en todo su esplendor. Y es que ésta es una fiesta que no responde únicamente a la fe sencilla de las clases populares, sino también al deseo de resaltar y valorizar elementos culturales que las caracterizan y enorgullecen. En la actualidad la imagen del Niño Viajero se encuentra en posesión de las religiosas del Carmen de la Asunción, quienes, por legado del padre Miguel Cordero Crespo, lo cuidan y lo conservan en el convento. Personajes del Pase Del Niño Los personajes del Pase del Niño se dividen en civiles y religiosos.

Personajes religiosos

El Angel de la Estrella

Este personaje es el que abre el desfile y se encuentra vestido con una larga túnica blanca que cubre todo su cuerpo. Su cabeza va generalmente adornada por una corona dorada con un tul blanco y en su espalda lleva dos grandes alas blancas de papel. En su mano derecha lleva un madero forrado de papel plateado que termina en una estrella del mismo color. Su función es la de guiar a los reyes Magos y Pastores a la adoración del Niño Dios.

La Virgen

Está representada por una niña. Sobre su cabeza usa una mantilla española o de tul y la túnica que cubre su cuerpo puede ser blanca, celeste o rosada con cinturón plateado o dorado. Va siempre acompañada de San José y es la figura más importante de las escenas bíblicas representadas en los carros alegóricos.

San José

Es un niño vestido con túnica café y manto verde cuya función es la de acompañar siempre a la Vírgen en las escenas bíblicas que requieren de su presencia. Lleva, además, barba y melena artificiales de color castaño.

Reyes Magos

Estos personajes visten pantalones de raso de brillantes colores y túnicas que les llegan hasta las rodillas. Sus capas son de terciopelo o raso y sobre sus cabezas llevan siempre una corona adornada con perlas y brillantes artificiales que a veces se reemplazan por turbantes de distintos colores. Generalmente llevan barba, a excepción del Rey Negro cuya cara puede estar pintada con ollín y grasa. Los tres Reyes Magos sostienen un cetro y portan cofres que simulan las ofrendas que los Reyes llevaron al Niño Dios. Siempre van sobre un caballo cubierto con elegantes gobelinos o mantas.

San Juan Bautista

Un niño con el torso desnudo que lleva pieles sobre su hombro, es quien representa a San Juan Bautista. En la mano derecha sostiene una cruz y en la izquierda un cabestro con un borrego blanco. Al ser los niños de corta edad quienes se disfrazan de san Juan Bautista, van generalmente acompañados por sus padres.

Personajes civiles

Mayorales

Representan a nativos de la provincia de Cañar que tenían un fuerte poder y prestigio dentro de los indígenas o peones de una hacienda serrana, por ser los encargados directos de los patrones para controlar el trabajo campesino. Los mayorales guían al resto de pastores que llevan las ofrendas y su indumentaria es la de un cañarejo: pantalón de lana negro, alpargatas de cabuya con cintas rojas, camisa blanca con bordados de colores en el cuello y puños, poncho de lana negro o rojo sostenido por una faja tejida en colores fuertes. Lleva un sombrero blanco de lana maceteada. La compañera del mayoral es la mayorala, con el cabello recogido en trenzas con cintas rojas. Lleva una pollera de colores muy encendidos y muy bordada en sus extremos inferiores sobre otra de lana sencilla. Su espalda está cubierta por la “liglla” sostenida por el “tupulli” o alfiler de plata con piedras. Los mayorales conducen caballos muy adornados con cintas de colores sobre cuya frente portan estrellas confeccionadas con monedas de plata y cartón plateado y dorado. El lomo del animal está cubierto por gobelinos o mantas muy elegantes y en los flancos llevan un castillo de armazón de carrizo decorado con frutas, alimentos y adornos varios.

Las Cholas Cuencanas

Traje típico: sombrero de paja toquilla; blusa ricamente bordada o “polca”; bolsicón o pollera interior: de lana, sin bordados y con alforzas en su borde interior; paño de Gualaceo: especie de rebozo, tejido en telar de cintura y con fleco anudado o bordado.

Los Jíbaros

Son personajes que representan a indígenas de la región amazónica ecuatoriana. Visten indumentaria típica que consiste en anacos de color entero (generalmente rojo), un morral que cuelga de sus hombros, una lanza de chonta en la mano y sobre sus cabezas, penachos de plumas coloridas de papagayo u otras aves orientales. Cuando los jíbaros van a pie y en grupo realizan una serie de danzas guerreras.

Los Saragureños

Son niños que representan a los nativos de la provincia de Loja, quienes se caracterizan por vestir siempre de negro. Llevan vistosos y grandes sombreros de lana maceteada combinada en negro y blanco. Las niñas están adornadas con collares de cuentas y grandes aretes.

Negros danzantes

Personajes representados por niños cuyos cuerpos están pintados de negro con manteca y ollín, con párpados y labios de rojo encendido. Las “negras danza” llevan una falda y blusa de colores fuertes y contrastantes, turbantes rojos, collares y grandes aretes.

Otros personajes

Existen además representaciones de personajes como gitanas, majas españolas y árabes. Entre los personajes religiosos se encuentran también pastores y aquellos que conforman la corte del rey Herodes. Términos relacionados con el Pase del Niño ALBAZOS: Piezas musicales de carácter popular que son interpretadas por bandas de músicos (recorren durante el alba). ÁNGEL DE LA ESTRELLA: Personaje importante de los pases del Niño, representa a la estrella que guió a los reyes magos a Belén. El ángel de la estrella abre siempre el desfile, lleva una estrella plateada y va vestido de blanco sobre un caballo también blanco. BANDA: Conjunto de músicos que intervienen en toda fiesta religiosa celebrada en la ciudad y el campo. Existen bandas bien organizadas que pertenecen a gremios o a sociedades artesanales que prestan sus servicios a las distintas procesiones que se celebran en honor al Niño Dios. BORLERAS: Son las personas que junto con los pendoneros, harán de priostes de una fiesta religiosa el año siguiente. CASTILLO: Armazón de carrizos o tiras de madera de 1,20m. x 60cms. aproximadamente, que cubierto de alimentos, adornos y especialmente frutas, son colocados en los flancos del caballo de los mayorales y constituye el principal atractivo de estos personajes. También son llamados castillos los arreglos laterales de los carros alegóricos y los armazones de madera de forma piramidal, llenos de pan, frutas, prendas de vestir y gran variedad de alimentos que son llevados voluntariamente por los asistentes a una celebración posterior al pase u otra fiesta religiosa. CONTRA DANZA: Baile de figuras en el que toman parte varias parejas. CORO: Agrupación de priostes del Niño Dios que se turnan para velar en sus casas a la escultura de la iglesia o de un prioste. Estas veladas cumplen una función religiosa, social y económica importante. CUCHI PANES: Figuras de pan de diferentes formas y tamaños que se elaboran para adornar los castillos de los mayorales y carros alegóricos. CHAGRILLO: Pétalos de flores que, en forma abundante, son llevados por los niños que acompañan el pase del Niño. El chagrillo es votado a la imagen del Niño durante la procesión y al son de la música navideña. NEGRO DANZATE: Niño o niña disfrazado de una persona de color, que baila durante el recorrido del pase. PENDONEROS: Personas que abren una procesión portando un pequeño estandarte y que, junto a las borleras, serán los priostes de la fiesta para el año siguiente. TONOS DEL NIÑO: Designación popular que se refiere a cada pieza musical tocada en honor del Niño Dios

8. Año Viejo

El 31 de diciembre, día del Año Viejo, diversos grupos de la sociedad preparan tarimas, donde el protagonista es un muñeco que puede ser de papel, cartón, tela, etc., en cuyo interior se colocan petardos. Lleva una máscara de algún personaje al que se caricaturiza y simboliza el año que termina; en los lugares próximos deambulan las “viudas”, personas disfrazadas con vestidos negros, que piden al público su contribución para los gastos funerarios.

Luego de la lectura del Testamento del Año Viejo, en el que se critica a los vecinos del lugar, a las instituciones o al gobierno, dejándoles herencias y consejos, es quemado el muñeco a las doce de la noche, en medio de petardos, música y jolgorio con el que se recibe al Año Nuevo.




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