Talabartería en Cuenca

Un oficio viejo, que tiene la piel curtida.

Con cuero de vaca, corosil y materiales de zapatería en general, se confeccionan bolsas, maletas, carteras, cinturones, asientos, respaldos, bancas y artículos de cabalgadura como sillas, picos, galápagos, estribos, etc.

En las calles Tarqui y Sucre se encuentra la talabartería de Miguel Andrade, un artesano que transforma el cuero, la suela, el corosil, la madera, el hierro en verdaderas obras de arte para el uso cotidiano. En el sector, talleres artesanales de este género apenas quedan dos, cuya actividad se resiste a desaparecer y una de las condiciones para que no desaparezca es el trabajo con calidad, manifiestan los artesanos.

Los Andrade llevan más de 50 años dedicado en este oficio. Constituyen parte de la memoria viva de esta ciudad, guardan secretos del oficio acumulados en más de medio siglo de trajinar entre azuelas, cuños, aceites y colores, con los cuales dan forma a originales monturas y todo los elementos que usan los aficionados a los caballos. Su actividad ha sido reconocida en varios países, y sus obras son elaboradas bajo pedido. Desde Estados Unidos y Australia llegan solicitudes de monturas para caballo, o de otros clientes exigentes, la confección de mini-monturas exclusivas para adornos. En su local se elaboran además, cinturones para proteger la columna, estuches para armas, samarros y botas.

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