Ruinas de Todos los Santos

Las Ruinas de Todos los Santos, constituye un sitio arqueológico. Aquí podemos encontrar vestigios que fueron descubiertos durante los trabajos de excavación, para construir la casa del Señor Fernando Estrella.

El espacio arqueológico de Todos Santos, está localizado en el margen izquierdo del río Tomebamba, a 100 metros del puente de Todos Santos, en la parroquia de San Blas, barrio Pumapungo, entre la Calle Larga 2-23 y Manuel Vega.

En 1973 se dio a conocer el informe de la Comisión sobre las Ruinas de Todos Santos el que se refería a la parte baja del Sitio. En 1975 se descubrió nuevos elementos arqueológicos, fue descubierta en noviembre de 1972, al realizar excavaciones para la construcción de una casa del propietario Fernando Estrella

Entre los objetos hallados se pudo identificar que los restos pertenecían a las culturas: Cañaris, Incásicos y Hispánica. 

  • Cañaris: La zona correspondiente a la ocupación cañari se encuentra localizada en la parte Nororiental de este conjunto y esta representada a nivel de restos arquitectónicos por una estructura rectangular con muros de piedra caliza. Los bloques de piedra caliza presentan en algunos casos retoques pero, en su mayoría, tienen formas naturales y están unidos con argamasa de tierra negra.
  • Incásicos: Parte de los famosos aposentos de Tomebamba construidos en la segunda mitad del siglo XV, cuyo núcleo se encuentra al oriente de Todos los Santos, en el barrio de Pumapungo, son algunos de los vestigios descubiertos en este sitio, especialmente el muro de bloques de caliza almohadillados con cinco hornacinas pertenecientes a más puro estilo cuzqueño en su período de expansión.
  • Hispánica: Lo importante de la ocupación hispánica, que se evidencia en Todos Santos, es la presencia de construcciones inmediatamente anteriores a la Fundación Española de Cuenca y otra perteneciente a los primeros años de vida de la ciudad de Cuenca.
  • En la primera fase está representada por la cañara de un molino construido con bloques líticos, originalmente dinteles incaicos, de al rededor de dos metros de largo y cerca de dos toneladas de peso cada uno.
  • La segunda fase,correspondiente a los primeros años de la Fundación de Cuenca, está representada por dos molinos en la parte alta que parecen corresponder a los construidos en 1596 y el de forma abovedada de medio cañón (el molino de Núñez de Bonilla y la pared de las hornacinas) que parece ser el de 1906.
  • Cabe señalar, que junto al molino de Nuñez de Bonilla se encontraron, además, restos de una pared y cimentaciones de la casa del encomendero, construidos también con cantos rodados y argamasa de tierra negra.
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