Via crucis de la Arquidiócesis de Cuenca

Durante varias semanas, los actores ensayan la recreación del viacrucis, interpretando a caballo y a pie a los soldados romanos, a María y las mujeres que suplicaron por su maestro, al concilio judío y los apóstoles.
 
 
 
 

“Perdona a tu pueblo Señor, perdona a tu pueblo”... cantos penitenciales como estos se pueden escuchar por las calles céntricas de Cuenca, entonados por millares de feligreses. Se trataba del tradicional Via Crucis que organiza anualmente la Arquidiócesis de la ciudad, encabezado con frecuencia por el largo y solemne cortejo de los Caballeros de la Virgen.

La procesión religiosa comienza desde la iglesia de San Blas hasta la Catedral Metropolitana de la Inmaculada. Finalmente en la Catedral se realizan meditaciones propias del tiempo litúrgico, acompañadas de algunos trechos de las Sagradas Escrituras. Los Heraldos hacen las lecturas desde el ambón para la innumerable feligresía que se encuentra escuchando con piedad y recogimiento. Cánticos y rezos ocupan el silencio en el que queda la ciudad por motivo del feriado. Las muestras de fe se reflejan en el sacrificio de quienes descalzos y con una cruz en sus hombros recrean el viacrucis.

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