Cerería Luz de América

La "Cerería Luz de América" en el Centro Histórico de Quito, dirigida por Alicia Mosquera y su esposo, mantiene vivo un oficio tradicional quiteño de elaboración de velas con detalles florales, preservando el legado artesanal de la ciudad.

¿Qué debes saber?

  • Desde 1893 se presume que fue la primera cerería del Ecuador, en esos tiempos en que Quito aún no disponía de energía eléctrica.
  • Las palmatorias, las velas de cebo, los velones, velas aromatizantes de canela, coco, jazmín, mandarina, todo lo que son velas se encuentra desde hace más de 130 años en la Cerería Luz de América
  • Luis Antonio Unda fue el fundador de la cerería en el siglo XVII, Alicia Mosquera Jiménez es la cuarta generación que tomó la posta de la familia de su suegra, ahora prepara a una quinta generación, pues sus nietas ya se estrenan en los secretos que se requieren para fabricar velas de todos los tipos y colores.
  • Luz de América fabrica sus velas sin utilizar parafina china y sobras de velas, el taller asegura que sus velas permanecen encendidas y no se arrugan, gracias a los secretos cultivados a lo largo de los años.

En el corazón del Centro Histórico de Quito, la "Cerería Luz de América" brilla como un tesoro escondido, preservando el centenario oficio quiteño de elaboración de velas. Con casi 130 años de historia y cuatro generaciones dedicadas a este arte, este encantador local es uno de los puntos comerciales más antiguos de la ciudad.

Alicia Mosquera y su esposo, Eduardo Muñoz Unda, son los custodios de esta legendaria cerería, llevando adelante la elaboración de las coloridas y detalladas velas que han cautivado a generaciones de quiteños. Desde 1893, cuando los abuelos de Mosquera comenzaron esta labor, la cerería ha sido un símbolo de la artesanía tradicional en Quito.

Ubicada originalmente en los bajos de la iglesia La Catedral, la cerería ha encontrado su hogar actual cerca de la Plaza de Santo Domingo, donde se erige como una joya oculta entre las calles Flores y Pereira. La historia de la cerería está entrelazada con la vida misma de la ciudad, siendo testigo de su evolución a lo largo de los años.

La creatividad y habilidad de los artesanos de la cerería se manifiestan en cada vela que producen. Inspiradas en la necesidad de iluminación en una época sin luz eléctrica, estas velas no solo cumplen una función práctica, sino que también son verdaderas obras de arte. Zoila Unda, suegra de Mosquera, fue una pionera en el diseño de velas, utilizando cáscaras de papa como moldes y decorándolas con flores, hojas y frutas, una técnica que ha perdurado hasta el día de hoy.

El proceso de elaboración de las velas en la cerería es un espectáculo en sí mismo. Con ingredientes simples como parafina alemana y colorantes naturales, Mosquera y Muñoz dan vida a estas creaciones. Desde la fundición de la parafina hasta la decoración final con detalles meticulosos, cada paso es realizado con cuidado y dedicación.

Las velas de la cerería son apreciadas tanto por locales como por visitantes, con algunos clientes incluso encargando velas personalizadas de hasta tres metros de altura. Las velas palmatorias y floreadas son especialmente populares, con detalles elaborados que las convierten en piezas únicas de artesanía.

La cerería no solo es un lugar de producción, sino también un testamento vivo de la historia y la cultura de Quito. Con cada vela que elaboran, Mosquera y Muñoz mantienen viva una tradición preciada, honrando el legado de quienes vinieron antes que ellos. Visitar la "Cerería Luz de América" es sumergirse en un mundo de luz y color, donde la tradición y la artesanía convergen para crear algo verdaderamente especial.

Otras rutas en el Centro Histórico




Publicado en:


Publicado por: