Quito Patrimonio cultural de la Humanidad

Sus características arquitectónicas, culturales y naturales le permitieron ser uno de los primeros sitios del mundo en ser declarados por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1978.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • En el 8 de septiembre de 1.978, el Centro Histórico de Quito, fue uno de los primeros sitios del mundo en recibir la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
  • El Centro Histórico es uno de los 8 patrimonios mundiales ubicados en el Ecuador, un país sudamericano atravesado por la linea equinoccial.
  • El Centro Histórico de Quito, es uno de los más hermosos del continente americano, pero sin duda es el más extenso y el mejor conservado.
  • Más de 320 héctareas atesoran 40 iglesias, 16 conventos y monasterios y alrededor de 5.000 inmuebles patrimoniales.
  • La iglesia de La Compañia, junto a las de San Francisco, Santo Domingo, La Merced, San Agustín, son una pequeña y a la vez significativa muestra de la belleza arquitectónica de la llamada "Carita de Dios".
  • El Panecillo, un cerro sobre el que se levanta el monumento a la Virgen de Legarda, fija el perfil inconfundible del horizonte de Quito.
  • La gastronomía quiteña llena de locros, fritadas, hornados, tamales, humitas y quimbolitos, junto la influencia de la Escuela quiteña de artes y oficios, reconocida por su arte, arquitectura, escultura y pintura, expresan el sincretismo logrado por la colonia española y los pueblos indígenas de los andes ecuatorianos. 

La construcción de San Francisco de Quito

La ciudad de San Francisco de Quito, fue fundada por los españoles el 6 de diciembre de 1534, bajo el reinado de Carlos I, constituyéndose en la capital más antigua de la América Meridional, muy cerca de la latitud cero. Sede de la Real Audiencia de Quito, dependiente primero del virreinato del Perú y luego del virreinato de la Nueva Granada, que para el año de 1563 abarcaba una basta jurisdicción, en la que se incluían territorios pertenecientes al actual Perú como Piura y Cajamarca, y por el norte a la actual Colombia hasta Pasto, Popayán y Cali. Quito surge como campamento de avanzada en los albores del dieciséis y se instala como plaza fuerte, en la actual plaza Sebastián de Benalcázar, diagonal a la casona del mismo nombre.

El asentamiento español se fundó en medio de una accidentada pero estratégica geografía en la cordillera occidental de los Andes, a 2.850 metros sobre el nivel del mar, limitado al sur por la colina del Yavírac, al norte por la colina de Huanacauri, al occidente por las faldas del volcán Pichincha y al oriente por las lomas Grande, Chica y del Itchimbía.

Socialmente,Quito va desarrollándose en medio de una cultura profundamente segregacionista, sin embargo de ser políticamente territorio español, la estratificación social tiene ribetes muy marcados en torno a la hegemonía que imponían los chapetones, es decir los españoles nacidos en Europa, a desmedro de los españoles nacidos en América, dándose una complicada denominación a los varios tipos de mestizaje, ubicando a los indígenas en el estrato social más bajo de la población.

A finales del s. XVI se expresó en Quito el ideal separatista de las dos repúblicas: la española y la de indios: Se trataba de encajar el régimen de dominación de los conquistadores sobre la población indígena, con la divisa colonial de vivir en policía ("ideal de orden"). Era el sistema de reducciones, orientado a forjar la unidad funcional de la ciudad blanca con la periferia indígena, mediante la fundación de parroquias extramuros de las cuáles las primeras fueron San Sebastián y San Blas luego San Roque, Santa Prisca y San Marcos. Dentro de este esquema, se fueron articulando los solares y los diferentes espacios públicos, con plazas como la de San Francisco, Santo Domingo. la Merced y la Plaza Mayor. actualmente conocida como Plaza Grande o de la Independencia, que juntas articulan una gran cruz imaginaria, que a su vez coincide con los cuatro puntos cardinales. Si bien algunas quebradas se rellenaron para dar continuidad al trazado urbano, el damero se fue acomodando a los desniveles del terreno y a las empinadas faldas de las colinas circundantes. Quito se fue armando en torno a una traza y un tejido, cuya persistencia hasta nuestros días se ha mantenido y es fácil de leer y de seguir a través de varios planos históricos.

Con los siglos, la ciudad desbordó sus tradicionales límites -siempre al amparo de la imponente presencia del volcán Pichincha con sus dos cráteres, y rodeada de los ramales de la cordillera de los Andes pasando a constituir en la actualidad una metrópoli que ha alcanzado las grandes llanuras del norte y el sur, conformándose una ciudad alargada que, en la actualidad bordea los cincuenta kilómetros de longitud, con un ancho promedio de seis kilómetros, a la.que se suma la expansión urbana de los valles cercanos, siendo la línea ecuatorial o latitud cero, ya parte de la ciudad, con un complejo turístico, en donde colocar un pie en el hemisferio norte y otro en el sur se convierte en parte de la visita.

El patrimonio Quiteño

Hablar de Quito es remontarse a siglos cargados de arte y cultura, abarrotada de exquisitas obras maestras del arte escultórico, pictórico y arquitectónico, resultado de una prodigiosa mezcla de los conocimientos españoles e indígenas. Es que Quito,desde su fundación manejó códigos de diseño de grandes creadores y estudiosos, que se adaptaron al medio de una forma magistral. Nombres como Antonio Rodríguez, Francisco Becerra, Francisco Morocho, José Ortiz, entre otros, destacaron con sus trabajos arquitectónicos, combinando desde los sabios conocimientos de los tratados de Serlio y los diseños de Bramante, hasta las técnicas constructivas más ancestrales de los antiguos pobladores -como lo manifiesta la historiadora Ximena Escudero- "dentro de escuelas artísticas bien organizadas como fueron las de Jodoco Rique y Pedro Goseal, en San Francisco, y Pedro Bedón, en Santo Domingo; manifestando una floración -en apenas tres siglos- de los estilos clásico-renacentista, plateresco, mudéjar, manierista, barroco, rococó l neoclásico, con tal variedad, como tal vez no se dio en el viejomundo" .

La arquitectura del Centro Histórico de Quito

El núcleo central del actual Centro Histórico, se fue tejiendo en torno a las centralidades generadas por las comunidades religiosas y sus respectivos templos, conventos y monasterios. Prácticamente con la fundación de la ciudad, se iniciaba también la construcción de uno de los monumentos religiosos más grandes de América, el Convento de San Francisco, sobre un terreno de casi cuatro hectáreas, y con unas características volumétricas imponentes, equiparable al Monasterio de El Escorial, por lo que se le ha dado en llamar el Escorial de los Andes, y que entre sus similitudes también está la época de su construcción.

Tan grande y fastuoso, como para haber sido construido en una 'colonia de América, que motivó el aparecimiento de una leyenda, por la cual el indígena Cantuña habría vendido su alma al diablo para que le ayudase a terminar el majestuoso atrio de piedra, en el plazo previsto, salvando finalmente su alma, al no colocarse una de las piedras, vacío que por cierto, es apreciable hasta la actualidad.

El plano de 1748 de Jorge Juan y Antonio de Ulloa, muestra una ciudad consolidada, en el que se pueden ver los solares y las casa con una descripción de los edificios más importantes, entre los que se destacan, además del convento de San Francisco, los de Santo Domingo, La Merced, la Compañía de Jesús, San Agustín ~en cuyos claustros se instaló una de las universidades más antiguas de América hacia 16035-, La Catedral y el Sagrario; los monasterios de Santa Catalina de Siena y Santa Clara, La Concepción, El Carmen Alto y El Carmen Bajo

Es así que transcurrieron los siglos de la colonia, edificándose en Quito además varios hospitales, recoletas e importantes casonas, edificios administrativos, instituciones públicas, entre otros. Desarrollo que se va registrando en innumerables planos, que en la actualidad son referentes importantes para la rehabilitación de varios edificios. Con el siglo XIX llega la independencia de la soberanía Española, para entonces, en la ciudad que comenzaba a ejercer como capital de la República, destacaban los edificios religiosos y los de la administración pública. Mientras que la gran mayoría de las casas particulares, respondían a una arquitectura popular con escasa ornamentación, levantadas sobre el esquema típico de la casa andaluza, con uno o dos pisos y huertas traseras.

Pero éste inicio del período republicano se da sin grandes cambios arquitectónicos, la empobrecida economía tras las guerras de independencia, solo se ve recuperada a partir de 18706, con grandes cambios estructurales en la economía y la visión del estado, primero con los conservadores y luego con los liberales, lo que generó una nueva corriente arquitectónica hasta las primeras décadas del siglo XX. Durante este período se levantaron grandes edificios con nuevos esquemas tipológicos y ornamentales, mayoritariamente de influencia Francesa e Italiana, a la vez que se transformaron otros, remozando fachadas, creando zócalos y portadas de piedra y reemplazando los aleros por imponentes remates con cornisas, balaustradas y esculturas; que entre otras novedades incluía la presencia del color.

La pintura y la escultura en el Centro histórico de Quito

En cuanto a la pintura y la escultura; en Quito floreció la afamada Escuela Quiteña, con nombres de destacados artistas como Bernardo de Legarda, Andrés Sánchez, Manuel Chili (Caspicara), Diego de Robles, Bernardo Rodríguez, Remando de la Cruz y Miguel de Santiago. Las imágenes representadas con fidelidad a los preceptos iconográficos reflejaban el tipo humano de la Sierra producto del mestizaje; y los retablos, púlpitos, mamparas, artesonados, celosías y demás piezas en madera policromada, sobresalían por su regia composición y decoración, en los que el dorado, con oro de ley, ha adquirido carta de naturalización. En un alarde de magnificencia ornamental, variedad de lacas de colores se amalgamó con pinturas al temple, pan de oro y de plata, encarnes brillantes, espejos y plata repujada, con el único afán de engalanar a la Divinidad, costumbre inveterada en sociedades politeístas y monoteístas 7. Como en la arquitectura, los conventos y monasterios con sus iglesias, capillas y demás recintos, son los que más se destacan, con verdaderas obras maestras de la pintura y la escultura, sobresaliendo La Compañía, Santo Domingo, La Merced, San Agustín, San Francisco y la Catedral.

Fuente: Areté Documenta, revista de la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural, «Patrimonio Cultural Iberoamericano>>,Primeras Jornadas de Patrimonio Cultural en América Latina, eds. Jos Martín y Elena Villamor, Madrid 2005.Quito, Patrimonio Mundial, 25 años después, Resumen de un proyecto integral de gestión, Fabián Santiago López Ulloa, Arquitecto.

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