San Diego del Centro Histórico de Quito

San Diego, emblemático barrio de Quito, destaca por la leyenda del Padre Almeida, su histórico convento y cementerio centenario. Su arquitectura colonial y prácticas funerarias reflejan su rico patrimonio cultural y religioso.

¿Qué debes saber?

  • Este tradicional barrio se encuentra al sur occidente del Centro Histórico de Quito, entre el barrio de La Victoria y el Panecillo.
  • La estación de San Francisco del Metro de Quito. La estación de San Francisco del Metro de Quito se encuentra a 900 metros del convento, que le da su nombre..
  • San Diego es conocido por la leyenda del Padre Almeida, un famoso sacerdote franciscano que supuestamente escapaba del convento utilizando una figura de Cristo como escalera.
  • El barrio alberga un convento histórico fundado en el siglo XVI, que fue un importante centro de formación para misioneros que se aventuraban hacia la Amazonía.
  • El cementerio de San Diego, inaugurado en 1872, es un punto de interés histórico donde descansan figuras importantes de la historia ecuatoriana, como José María Velasco Ibarra y el general Flavio Alfaro.
  • San Diego cuenta con una arquitectura colonial notable, representada por el convento y la iglesia, así como por mausoleos y tumbas de diferentes estilos ubicados en el cementerio.
  • Además de su valor histórico, San Diego es un espacio cultural y religioso activo, con un museo dedicado al Padre Almeida y prácticas rituales tradicionales como la colada morada durante los funerales.

El barrio de San Diego, en el corazón del Centro Histórico de Quito, Ecuador, es mucho más que una simple área urbana. Su historia rica en leyendas y su patrimonio cultural lo convierten en un destino turístico único. Desde sus estrechas calles hasta su convento histórico y su cementerio centenario, San Diego ofrece una experiencia inmersiva en la historia y la cultura de Quito.

San Diego debe gran parte de su fama a una figura legendaria: el Padre Almeida. La estrecha calle que lleva a la avenida Mariscal Sucre, interrumpida por la leyenda, recuerda al famoso sacerdote franciscano. La historia popular lo describe como un cura pícaro que escapaba del convento utilizando una figura de Cristo crucificado como escalera. La anécdota cuenta que el Cristo le habló, preguntándole "¿Hasta cuándo, Padre Almeida?", a lo que él respondió: "Hasta la vuelta, señor", marcando así su última escapada. Aunque la historia es apócrifa, Manuel de Almeida, nacido en Quito en 1646, fue un franciscano respetado y autor de poesías religiosas.

El convento de San Diego, donde Almeida residió, tiene una historia que se remonta al siglo XVI. Fundado en 1569, fue un importante centro de formación para misioneros que se aventuraban hacia la Amazonía. Su construcción, utilizando materiales como carrizo, adobe, piedra y madera, refleja la arquitectura colonial de la época. La iglesia del convento, relativamente pequeña, alberga obras de arte religioso, incluyendo un cuadro atribuido a Jerónimo Bosch y otro de Miguel de Santiago, que muestra la Última Cena con elementos típicos de la cultura ecuatoriana.

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Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico

El convento y su iglesia son solo una parte del patrimonio arquitectónico de San Diego. El cementerio del barrio, inaugurado en 1872, es otro punto destacado. Aquí descansan figuras históricas como José María Velasco Ibarra, cinco veces presidente de Ecuador, y el general Flavio Alfaro. El camposanto refleja la evolución de las prácticas funerarias y la percepción de la muerte en la sociedad quiteña a lo largo de los años.

La estructura del barrio ha experimentado cambios significativos a lo largo del tiempo. Durante el siglo XX, la quebrada de Los Gallinazos, que solía aislar el convento, fue rellenada para dar paso al bulevar 24 de Mayo, conectando San Diego con el resto de la ciudad. Sin embargo, esta urbanización también trajo consigo una percepción errónea del barrio como una zona económicamente deprimida y peligrosa, imagen que persiste en algunos sectores hasta hoy.

Espacio Cultural y Religioso

El convento de San Diego no solo es un lugar de interés histórico, sino también un espacio cultural y religioso activo. El museo del Padre Almeida, ubicado en el convento, exhibe arte religioso del siglo XVII y ofrece una mirada fascinante a la vida del famoso franciscano. Además, el cementerio de San Diego es reconocido como un ejemplo de camposanto con valor patrimonial, siendo declarado Bien Perteneciente al Patrimonio Cultural del Estado en 2002.

El barrio de San Diego también es conocido por sus prácticas rituales y tradiciones. La colada morada, consumida durante los funerales, y la música en los entierros son ejemplos de la rica cultura y religiosidad que caracteriza a este lugar. Cada rincón de San Diego está impregnado de historia y significado, lo que lo convierte en un destino imperdible para aquellos interesados en sumergirse en la auténtica experiencia quiteña.

En resumen, San Diego es mucho más que un barrio; es un testimonio vivo de la historia y la cultura de Quito. Desde las leyendas del Padre Almeida hasta las obras de arte en el convento y el cementerio, cada aspecto de este lugar cuenta una historia única y cautivadora que merece ser explorada y apreciada.




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