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Museo Miguel de Santiago de San Agustín

Ubicado en el convento de San Agustín, el museo posee obras valiosas de la afamada Escuela Quiteña en especial de Miguel Santiago y el escultor Pampite.

¿Qué debes saber?

  • Uno de los museos de Quito de gran relevancia se encuentra en el convento de los padres Agustinos.
  • El nombre de Miguel de Santiago es por el reconocimiento justo, a uno de los artistas notables y representativos de la Escuela Quiteña que inició en el siglo XVI y de la cual, a la fecha artesanos de La Ronda mantienen viva.
  • El museo también exhibe valiosas obras de otros grandes artistas de la afamada Escuela Quiteña como lo fueron Nicolás Javier GoribarBernardo Rodríguez.
  • Una de las piezas más sorprendentes del museo es el magnífico Cristo Yacente del siglo XVII, perteneciente a las escuelas de Castilla de España, y que fue obsequiado por la Madre Patria al convento. La figura de Cristo está rodeada por cuatro candelabros de la muerte en los que la jerarquía política - religiosa de la época está representada en forma de calaveras.
  • El recorrido por el Museo concluye con una visita a la Sala Capitular, sitio donde se realizan los concilios agustinos y donde el 16 de agosto de 1809 se reunió un Cabildo Abierto para jurar lealtad absoluta a España y a su soberano Fernando VII.
  • El museo Miguel de Santiago junto a los museos del Carmen Alto en la calle de las siete cruces, de Fray Pedro Gocial en San Francisco, de Fray Pedro Bedón en Santo Domingo, del Padre Almeida en San Diego, el de Francisco de Jesús Bolaños en el Convento de El Tejar, el de Santa Catalina de Siena en el Monasterio Catalino y el de arte colonial en el Centro histórico de Quito, custodian el celosos, las más completas colecciones de la Escuela Quiteña de artes y oficios.

El museo del Carmen Alto en la calle de las siete cruces junto a los museos de Fray Pedro Gocial en San Francisco, el de Fray Pedro Bedón en Santo Domingo, el de Fray Antonio Rodríguez en la Iglesia de Guápulo, el de Miguel de Santiago en San Agustín, el del Padre Almeida en San Diego, el de Mama Nati en Tabacundo y el de arte colonial en el Centro histórico de Quito, custodian el celosos, las más completas colecciones de la Escuela Quiteña de artes y oficios.

  • También es digno de mención un retablo del escultor Pampite, cuyo Cristo tiene una tonalidad oscura, signo del mestizaje del siglo XVII.
    • Dirección: Espejo y Flores en el Centro Histórico, a una cuadra al sur de la Plaza Grande de la primera ciudad en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
    • Horario de Atención: lunes a viernes 09h00 a 17h00 / sábado 09h00 a 12h30
    • Precio:adultos 2,50 USD, universitarios 1,00 USD ,niños, tercera edad y personas con capacidades diferentes 0,60 USD.

Historia del Museo Miguel de Santiago Convento de San Agustín

  • Su historia se remonta apenas 46 años posteriores a la fundación de Quito (1534), pues en 1580, bajo la dirección del arquitecto extremeño Francisco Becerra, se inició la construcción de la iglesia y convento de dicha congregación religiosa.
  • Para 1606 se hizo cargo de la construcción, tanto del Convento como de la Iglesia, Juan del Corral, quien concluyó los trabajos en 1650.
  • Fue entonces que -invitado por el padre Basilio de Rivera- General de la Orden, se instaló ahí el reconocido artista Miguel de Santiago, quien durante tres años se dedicó a decorar los claustros con grandes óleos dedicados en su mayoría a recordar pasajes de la vida de San Agustín.
  • Todo el complejo alberga 29 obras del gran maestro, cuyos restos mortales yacen en una de sus criptas.
  • Situado dentro del convento, en las calles Chile y Flores, el museo no solo posee los extraordinarios óleos de Miguel de Santiago sino que posee además valiosas estatuas y esculturas de los siglos XVII, XVIII y XIX, todas ellas de carácter religioso.

Miguel de Santiago

  • Miguel de Santiago es reconocido como uno de los más grandes exponentes del arte colonial del siglo XVII de la Real Audiencia de Quito, que es recordado por la leyenda, descrita por el novelista, Alfredo Pareja Diezcanseco en 1954, denominada El Cristo en Agonía. En la actualidad investigaciones y descubrimientos han permitido conocer mas detalles de la historia del maestro.
  • Se conoce que fue hijo de la indígena, Juan Ruiz y del indígena Lucas Vizuete de la comunidad de Otavalo, su padre fue también un maestro pintor de la época, de importante prestigio, pues recibío varios encargos de la iglesia, por lo que se supone que Miguel fue aprendiz en el taller de su padre.
  • Miguel de Santiago, fue adoptado por el comendador de la ciudad de Riobamba, del cual obtiene su apellido. Su vida profesional estuvo al servicio del arte producido después de la contra reforma, pues todas sus obras y series, muestran de una manera didáctica, todas las normas dictadas en el Concilio de Tentro.
  • Además usó para el desarrollo de su arte, las imágenes, grabados que se producieron en esa época, acordes a lo que dictaba la contra reforma.
  • A los 23 años, Miguel de Santiago ya era reconocido como un virtuoso de la pintura, por lo que los agustinos lo contrataron para que en un taller del convento de San Agustín, pinte una colección de cuadros que relaten la vida y obra de San Agustín.
    • La colección Vida de San Agustín, se terminó en 1656 y actualmente se ubica en los corredores del patio central del convento de San Agustín.
    • En cada cuadro se puede observar los nombres de las personas que los costearon, así como sus escudos nobiliarios y en algunos casos los retratos de dichas personas. 
    • Solo 42 lienzos de la vida de San Agustín, han sobrevivido hasta nuestros días, 11 se destruyeron en el terremoto de 1868.
  • Así mismo trabajó para conventos como el de San Francisco, en los que destacan:
    • Árbol genealógico de la Orden Franciscana, que es el cuadro más grande del convento, con 7 x 4 metros.
    • Serie de la Doctrina Cristiana, compuesta por 8 lienzos, en cada uno de ellos se presentan elementos de la catequesis.
    • La Inmaculada Eucarestía, es su obra maestra, alcanzada al final de su carrera artística, en donde la representación de la "Trinidad" donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comparten el mismo rostro; y la simbología de la "Inmaculada" son los detalles a destacar.
  • Posteriormente trabajaría en la iglesia de Guápulo, ahí concretaría la Serie de los milagros de la virgen.
    • La serie en homenaje a la Virgen de Guadalupe, imagen que cubría la fe tanto de españoles como de indios.
  • El estilo de Miguel de Santiago fue el barroco, estilo que llegó a los artistas americanos gracias a la iglesia católica del siglo XVII.
    • El barroco nació en Italia a finales del siglo XVI y es introducido por los europeos en el nuevo mundo a inicio del siglo XVII.
    • La iglesia católica lo uso para sus tareas de evangelización y el estilo explotó con maestría la técnica del claro oscuro, donde los personajes sobresalen de fondos oscuros.
    • El realismo se encuentra presente en la gestualidad de los personajes y en los ropajes que adquieren un movimiento un tanto exagerado.
    • La estructura del barroco, se concentra en un personaje principal, que sirve de intermediario entre lo celestial y lo terrenal. En esa época, los artistas debian superar normativas y bases impuestas desde Europa.
    • Tal vez por esto, existen adaptaciones de los pequeños grabados al amplio espacio pictorico y formato de la tela, pese a que tenemos una gran variedad de imágenes en los grabados, Miguel de Santiago supo trasladarlos a todo el espacio de los lienzos.
    • El objetivo didáctico requerido por la iglesia, se puede observar, por ejemplo en el Árbol genealógico de la Orden Franciscana, donde Santiago logra plasmar el pensamiento de Santo Tomás Aquino, donde los actos internos y buenos del hombre se trasladan a los virtudes, dones y bien aventuranzas, y los actos malos en los vicios y pecados. A más de este pensamiento, Santiago agregó por petición de la iglesia, una petición del padre nuestro y un acto de misericordia.
    • En las obras se pueden identificar sitios geográficos locales, sean externos o internos, como paisajes y templos.
  • Magnífico representante de la Escuela Quiteña, catalogado como un adelantado a su época, por la calidad de su pintura, Santiago supo adaptarse a los cambios tecnológicos de su época.
    • El proceso de elaboración empezaba con la selección del soporte, en el taller de Santiago se usaban generalmente telas gruesas y toscas de lino que venián desde Europa.
    • Para las obras de gran formato, generalmente se recurría al cocido a mano, debida que estas telas no sobrepasaban el metro cincuenta. Para el soporte usaban tierras colorantes locales.
    • Los primeros pasos consistían en la aplicación de una mano de cola animal cubiertas con una impregnación de doble capa, la primera con tierras colorantes aglutinadas en aceite, y la segunda con una mezcla de las misma tierras pero de grano más fino, acompañado de otros materiales como el negro de carbón, carbonato de calcio.
    • Es claro que en sus primeros años de Santiago ya conocía sobre el uso de impregnaciones coloreadas sobre yeso, característicos de la pintura italiana, sin embargo en las obras de la vida de San Agustín, cambió el yeso por la cola, lo cual es característico de la pintura sevillana, esto pudo haberlo aprendido por el contacto con pintores europeas, o por tratados de pintura que llegaron del viejo mundo.
    • Santiago además dominaba los secretos de los pigmentos, que son sustancias de origen mineral que se presentan como polvos, mientras que los colorantes son de origen natural vegetal o animal, y cuyo producto es de extracción que conbinado con quimicos logran un color estable. El aceite se emplea para aglutinarse con los pigmentos y colorantes para generar una pasta fluida para pintar. En la obra de Santiago los investigadores han encontrado dos tipos de aceite, el de linaza en los colores opacos, y el aceite de nuez para los colores claros. 
    • Los investigadores han logrado identificar más de 20 pigmentos y colorantes, es decir que su paleta incluía 20 colores, lo cual es una proesa técnica para su época, que combinada con sus pinceladas, rápidas, seguras y finas, dotan a sus obras de una personalidad inconfundible.
    • La combinación de sobre exposición de capas con diferentes niveles traslucidez y la maestría de sus pinceladas, permitieron al final de su vida, generar sus famosas veladuras, con las que logró resaltar los colores de fondo o para dotar de armonía a la escena.  
    • El cuadro La Inmaculada Eucarestía, es sin duda donde se aprecia la maestría técnica de Santiago, el manto de la Virgen emplea el azul esmalte de grano grande casi identificado como un cristal, mezclado con el albayalde y el negro de humo. Para la piel y los encarnes empleó pigmentos que se debián mesclar en tiempos distintos en dos estratos, para los amarillos uso del ocre mezclado con azafran y albañal. Esta obra muestra la madurez del artista al final de su vida.
    • Todo esto implica que a más de la genialidad plástica, Santiago era un maestro en el manejo de amplioss recursos técnicos, como el húmedo sobre seco, que han permitido que en el presente, podamos disfrutar de sus obras que nada le quitan a las obras de los grandes maestros europeos de su época.
  • En diciembre de 1705, su testamente menciona que esta realizando obras para los jesuitas como para mercedarios y dominicos, además para la Capilla de los Ángeles, el maestro trabajó hasta el final de su vida, y su taller fue heredado por su hija Isabel, quién se encargaría de la terminación de sus encargos, y continuar con su legado.

Leyenda del Cristo de la Agonízante de Miguel de Santiago

  • Quito, ciudad de mitos y leyendas, capital cultural desde tiempos inmoriales, cuna del arte, la ciencia y sabiduría, un lugar donde el pasado, confluye con el presente, dando lugar a una realidad mágica que pocas ciudades puende asemejar. Es una de las ciudades más importantes del Ecuador como de América Latina, y que pese a ello, aún esconde relatos durmientes, que esperan ser descubiertos.
  • La fama del Miguel de Santiago lamentablemente se debe a la leyenda, descrita por el novelista, Alfredo Pareja Diezcanseco en 1954, denominada El Cristo en Agonía; lamentablemente, puesto que la obra del maestro quiteño, sobra y vasta para catapultarlo como personaje clave de la historia del Ecuador.
  • En una tarde cuando el maestro se proponía pintar un cuadro con el Cristo en agonía, aún lúcido pidió el favor a un aprendiz para simular la crucificción de Jesús. Lo apoyó en un banco y lo ató con sogas a la cruz y así dió inicio a los fatales acontecimientos de esa tarde.
  • Las horas avanzaban rápido, la luz se extinguía y el gesto de agonía del cuadro, seguía sin convencer al maestro, que poco a poco se malhumoraba, cada vez que pedía a su aprendiz que simulará dolor y sufrimiento. En un arranque de ira y frustración, Miguel de Santiago atravesó con una lanza el costado del alumno, y extasiado por el auténtico dolor de su modelo, no paró hasta terminar su retrato.
  • Cuando al fin comtemplo la expresión de agonía que había logrado en su cuadro, su trance colérico terminó y con el descubriría que su joven aprendiz ya estaba muerto. Cuenta la leyenda, que ese sería el último cuadro del artista, pues el trauma y remordimiento, le perseguiría por el resto de su vida.
  • Verdad o leyenda, lo cierto es que ese cuadro existe, y se lo puede admirar en el Museo del Padre Almeida.



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