Taller Rincón de los Arcángeles

Descubre el taller Rincón de los Arcángeles de Mario Narváez, un apasionado escultor y restaurador de la Escuela Quiteña en Quito. Su arte y compromiso preservan la rica tradición artística.

¿Qué debes saber?

  • El oficio de restaurador de imagenes religiosas, acompaña a Quito desde su fundación en 1534, pues a partir de ese momento, la Escuela quiteña de artes y oficios creó varias generaciones de artistas que llenaron Quito y América con fantásticas images de las principales advocaciones del mundo.
  • El oficio de restauración es una profesión de altos niveles de formación, pues requiere un extenso dominio de materiales, técnicas y secretos artesanales, que sin un vasto conocimiento de la historia del arte, no es capaz de rendir buenos frutos.
    • En la calle Los Ríos y Don Bosco, del Centro histórico de Quito, se encuentra el taller Rincón de los Ángeles de Mario Narvaez.

Trabajo protegido por los arcángeles

  • Descubre el fascinante taller Rincón de los Arcángeles de Mario Narváez, un apasionado artista y restaurador de la Escuela Quiteña. Enclavado en La Tola, Quito, este rincón de 9x7 metros es un santuario de madera y pintura donde la historia cobra vida. Narváez, proveniente de Cotopaxi, se sumergió en el arte a los 18 años, dejando atrás la albañilería.
  • Tras recibir una beca, ingresó a la Escuela Bernardo de Legarda y luego a la Universidad Técnica Equinoccial, donde estudió restauración y museología.
  • Con 45 años, Narváez sigue labrando la madera con pasión, restaurando y creando aproximadamente 200 obras que adornan iglesias del Centro Histórico.
  • Su destacada participación en la restauración del Jesús del Gran Poder y la Virgen de Guápulo demuestra su destreza y compromiso. Antes de intervenir en una escultura, realiza análisis químicos e históricos para comprender los materiales originales.
  • El taller Rincón de los Arcángeles es mucho más que un espacio de creación; es un legado que Narváez comparte con la siguiente generación. Actualmente, está elaborando cuatro esculturas de madera de cedro, representando a San Lucas, San Juan, San Mateo y San Marcos, que se exhibirán en la iglesia San Juan Bautista de Sangolquí. Cada obra, con dimensiones de 1.90 x 1.50 metros, refleja su maestría y compromiso con la preservación de la tradición artística quiteña.
  • Entre las técnicas que desean rescatar destaca el uso de la vejiga de borrego. Esta antigua técnica implica aplicar la vejiga del animal en un pincel para dar brillo a la escultura, una práctica que destaca la maestría y la minuciosidad que caracterizan al arte quiteño. Narváez, además de su labor en restauración y producción de piezas de arte, comparte sus conocimientos en su taller, donde imparte clases de policromía, pegado de oro, escultura, pintura y pintura de caballete.
  • El taller Rincón de los Arcángeles se erige como un testimonio vivo de la tradición artística quiteña, donde la madera es tallada con reverencia y las técnicas ancestrales encuentran su renovado significado. La visión de Narváez y Loachamín para preservar estas técnicas es un faro que ilumina el futuro de la Escuela Quiteña, asegurando que las generaciones venideras continúen apreciando y aprendiendo de este invaluable patrimonio artístico.

Si te gustó este oficio tradicional de los barrios orientales del Centro Histórico de Quito, recuerda que en la misma ruta puedes encontrar la Cerería Luz de America, la Tienda de Santa Catalina de Siena y el taller Madera Noble.

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