Monasterio de las agustinas de San Juan

Encuentra los más famosos jarabes, cremas, champús, hostias, moncaibas y los populares "delicados de Quito", junto a los rosarios, estampas, libros y medallas, que las agustinas elaboran con una tradición centenaria de fe y oración.

¿Qué debes saber?

  • El Monasterio de las Madres Agustinas de la Encarnación de San Juan, se encuentra en el tradicional barrio de San Juan, en el centro histórico de Quito de la provincia de Pichincha, a pocas pasos de la Basílica del Voto Nacional.
  • Su ingreso se encuentra en la calle Benalcazar y Carchi en el inicio de la loma de San Juan del D.M de Quito
  • La estación de La Alameda y la de San Francisco del Metro de Quito se encuentra a algo más de un kilómetro de este centenario lugar turístico de Quito.
  • El monasterio es el hogar la las agustinas de claustro, que guardan la promesa de no salir del monasterio, una vez que toman sus hábitos, por este motivo los hermosos rincones de su monasterio son desconocidos por la mayoría de quiteños, quienes permanecen atentos de las noticias que de vez en cuando, anuncian la apertura al público de este histórico lugar de Quito.
  • El monasterio es famoso por la amplia variedad de productos que las agustinas elaborán: jarabes, cremas, champús, licores canario, vinos de consagrar, hostias, galletas, moncaibas, pastelitos y los populares "delicados", rosarios, estampas, libros y medallas, todos ellos, poseedores de una tradición centeneria a la que se le atribuye fántasticas propiedades, orgullo de la Pichincha turística, de la Pichincha invencible.
    • Dirección: Benalcázar y Galápagos.
    • Horario: La tienda de productos de las agustinas, está abierta de lunes a sábado de 9h00 a 17h00.

Oración y trabajo en los interiores del monasterio de San Juan

  • El ruido de la ajetreada vida del Centro Histórico se hace sentir en el "balcón quiteño", como se conoce al tradicional barrio de San Juan, que junto al famoso barrio de La Ronda ostetan la belleza del Quito colonial; sin embargo en un amplio monasterio, la armonía y tranquilidad marcan el entorno perfecto, para la vida contemplativa y laboriosa de los madres agustinas del claustro del monasterio de La Encarnación, que fundado en Colombia, eligió a Quito, como su nuevo hogar en 1864, 330 años despúes de la fundación de la Carita de Dios.
  • "Ora et labora", así se resume la vida de las agustinas, que al interior de su monasterio se estructura en 4 pilares: oración, vida comunitaria, estudio y el trabajo. Trabajo centenario que las agustinas aprovecharon para producir una amplia gama de artículos con los ayudan a la financiación de su sustento.
  • Famosas son sus líneas de repostería con manjares quiteños que mantienen los sabores tradicionales de los pasteles, moncaibas y chocolates coloniales, así como su línea cosmética que con agua de rosas y champús de romero, le ha permitido mantener por siglos a una fiel clientela.
  • "Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, que tarde te amé, que tarde te conocí. Tú estabas dentro, más yo te buscaba afuera"; así rezan las confesiones de San Agustín, que expresan bien el sentir de las agustinas, que en el interior del monasterio, logran encontrar todo lo necesario para cumplir con su votos.
  • Visitar su tienda de productos, permite a los quiteños y turistas, apropiarse por unos minutos de una tradición de fe, que llena de cultura permite conservar la identidad de la Carita de Dios.

Historia del Monasterio de la Encarnación de San Juan

  • Según Ricardo Descalzi, "la Quito “cara” debió ser una aldehuela reducida, asentada en el corto remanso comprendido entre el actual Panecillo y San Juan, dos colinas que limitaban el pequeño valle que conformó, a su vez, el núcleo de la futura ciudad española, surcado por torrentes y hondas quebradas o “huaycos”, que descendiendo desde la montaña hacia el río Machángara, delineaban sus contornos".
  • Los Incas ubicaron allí el templo de adoración a la luna (quilla), uno de los dos más importantes, junto al templo del sol (inti) en el Panecillo; siendo así San Juan, el límite norte de la ciudad de Quito.
  • Juan de Velasco para quien el templo fue construido por los Caras lo describe así: "era redondo, con varias troneras o ventanas redondas en su contorno, dispuestas de manera que siempre entraba por alguna de ellas la luz de la luna a herir en su imagen hecha de plata, colocada en medio. Encima de ella correspondía un cielo formado de lienzos de algodón de color azul, donde estaban colocadas muchas estrellas también de plata".
  • La zona no tenía solamente una importancia simbólica. Los españoles, para la ubicación originaria de la ciudad conquistada, aprovecharon "un camino, único acceso a la ciudad, que unía el conglomerado humano de la zona norte, seguramente asentado en Huanacauri (San Juan) o zona de consumo, con el del valle de Turubamba, ubicado al sur, o zona de producción"
  • Se dice que en el sitio preciso donde se levantaba el templo de la luna, los españoles edificaron el convento San Juan Evangelista, convento de recolección regentado inicialmente por los Agustinos.
  • "Según datos obtenidos de los archivos de San Agustín", relata la madre Rita de la Caridad, "un sacerdote [que] habitaba en este sitio construyó aquí el templo con el nombre de San Juan Evangelista para permitir que las poquísimas personas que habitaban por los alrededores puedan asistir a los oficios religiosos, ya que les resultaba muy lejos dado lo agreste del terreno llegar hasta Santa Bárbara o a la Catedral".
  • El monasterio perteneció a los Agustinos desde el 24 de julio de 1747 hasta 1877, en que la curia lo entregó a las madres Agustinas de la Encarnación, que lo conservan hasta hoy como convento de claustro, ubicado en la manzana comprendida entre las calles Benalcázar, García Moreno, Galápagos y Carchi.
  • Un decreto de Tomás Cipriano Mosquera dictaminó la exclaustración de las Madres Agustinas del monasterio de la Encarnación de Popayán en Colombia, por lo que eligieron a Quito, como su nuevo hogar en 1864 y ocupando la antigua recoleta agustina de San Juan, desde 1877. 
  • El monasterio agustino, fundando en 1877 junto a los monasterios de conceptas de la Inmaculada Concepción (1577), de dominicas de Santa Catalina de Siena (1596), de clarisas de Santa Clara de Asís (1596), de carmelitas del Carmen Alto (1653) y de carmelitas del Carmen Bajo (1698) es uno de los 6 monasterios del Quito colonial declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1974.

Oficios tradicionales en la calle de las 7 cruces

  • Tienda del Carmen Alto. Al pie del Arco de la Reina, las madres carmelitas descalzas mantienen en la puerta de su museo una tienda donde comercializan los productos que fabrican al interior de sus conventos.
  • La Sombraría López. Luis López, a la altura de la calle Bolívar en el C.C. La Manzana, ofrece sombreros cordobeses, franceses, italianos, así como los ecuatorianos como los salasacas y saraguros.
  • Botica Alemana. Leonardo Puertas, en la esquina de la Calle Bolívar, mantiene esta botica que desde 1875 se estableció en Ecuador y que para 1914 era una las 13 farmacias que atendían en Quito.
  • Poncheros de carreta. Ángel Remache, lidera la "Asociación de poncheros de Quito La Magolita", en el que con más de 40 poncheros, mantienen vivo el oficio de venta de la tradicional bebida quiteña.
  • Espumillas de la Michelena. Cerquita de los poncheros, fácilmente encontrarás a las espumilleras, que con la misma elegancia, rondan la Plaza Grande. Magdalena Moya, a media cuadra de la Plaza Grande, mantiene desde hace más de 50 años su local de Espumillas de la Michelena, conservando el nombre del barrio donde empezó su negocio. 
  • Tienda de la Inmaculada Concepción. Las madres conceptas en la esquina de la Plaza Grande, mantienen la tradición de elaborar ropa para los Niños Dios que reciben misas en diciembre y enero, además la tradición de proveer shampoos, jarabes, hostias, vino, escapularios y denarios de la Inmaculada, que poseen beneficiosas propiedades y protección garantizada.
  • Tienda del Carmen Bajo. Las madres carmelitas una cuadra más al oriente de la Plaza Grande, en la calle Olmedo y Venezuela mantienen la centenaría tradición de venta de vino de consagrar, jarabes para la tos, el hígado graso, la gastrítis, en cremas tienen la rosada, para la hermorroides, la artritis y las várices y hasta un jarabe para la memoria.

#PichinchaEsTurismo

Anímate a visitar Pichincha, enamórate de las tradiciones de las monjitas de claustro quiteñas, que no le piden permiso a las tradiciones del Panecillo y La Ronda, enamórate también de las experiencias culturales de los museos de la Mitad del Mundo y el Intiñan, de los históricos como los del museo de Cera y museo de la Ciudad y de los de Arte Colonial y arte moderno y la famosa capilla del Hombre. Sumérgete en la biodiversidad del Chocó Andino, del bosque Jerusalém, del Mashpi, de las Reserva Cayambe - Coca y del Pululahua, asi como de la riqueza arqueológica del Cochasquí y de la alegria de cada uno de sus destinos de colores que recorren las parroquias de Quito y todos los cantones de Pichincha, que llenas de orgullo a las provincias del Ecuador.




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